Stgo Gets Louder Meets Solid Rock: La fuerza de la unión

Una jornada redonda, masiva y rockera

En el papel, era quizás una unión extraña. Judas Priest y Alice in Chains, cada uno como emblema notable de dos géneros que pareciera que no tienen mucho en común. Los hombres de ‘Breaking the Law’ como referente obligado del heavy metal y de toda su estética, mientras que los de Seattle como sobrevivientes de los oscuros sonidos noventeros bautizados como grunge. Pero en la práctica, aquellas divisiones estilísticas siempre terminan por naufragar y quedarse con los odiosos asiduos a las comparaciones. Más cuando -como en este caso-, ambos conjuntos son escucha obligada del género y representan a dos generaciones, que finalmente terminan uniéndose en cada camino. Esa fue la apuesta de la última versión de Stgo Gets Louder Meets Solid Rock, evento celebrado este viernes en el Parque O'Higgins.

El día feriado sirvió para que muchos llegaran temprano, ocupando los diversos espacios que el festival dispuso. Afuera del Movistar Arena, el Monster Stage fue el lugar que recibió a las bandas nacionales que se presentaron durante la tarde: Temple Agents, Recrucide y Criminal. Con notable puntualidad, los grupos fueron pasando a escena.

La exportación de Temple Agents
Formados en 2009 y con dos discos, Temple Agents ha tenido una carrera de constante alza y que ha apostado a la exportación. Han abiertos shows de bandas como Korn y Evanescense, hicieron una gira por Estados Unidos y grabaron en ese mismo país. Esa consolidación fue lo mostrado ayer por el quinteto, que tocaba por segunda vez en el evento.

El conjunto arranca con ‘Red Demons’, de su primer disco, “Find The Place”, ante un público que de a poco comenzaba a acercarse al escenario. Ale Solar, su cantante, va mostrando sus dotes vocales, que alcanza su mayor lucimiento cuando busca los agudos. “Es un orgullo compartir escenario con Alice in Chains, es una gran influencia”, dice Solar, evidenciando que su sonido carga con importante dosis de rock noventero, con algunos toques del género de la década posterior. ‘Can't do it alone’ y ‘Find the place’ son las que bajan el telón.

Black Star Riders: Manteniendo vivo el legado de Thin Lizzy
A las cinco de la tarde en punto, una introducción épica tipo “Conan” predispuso el ambiente para el debut en Chile de Black Star Riders, la banda que mantiene latiendo el legado indeleble de las leyendas de Dublín Thin Lizzy, gracias a la presencia de uno sus guitarristas más reconocidos: el gran Scott Gorham. Lo cierto es que el norteamericano de 67 años, irradia el escenario con sus ganas y pasión desde el arranque con ‘All Hell Breaks Loose’ y ya para el primer cover de los Lizzy, la imprescindible ‘Jailbreak’, Ricky Warwick (The Almighty), el frontman irlandés de la banda ya se había echado el público reunido al bolsillo en base a su carisma, oficio y su potente voz y guitarra rítmica. La base con los también norteamericanos Chad Zseliga (Black Label Society) en batería y Robbie Crane (Vince Neil, Ratt) en bajo, sonó sólida y compacta, dotando al material de la banda que presentó cortes de sus tres discos de estudio, de un poderoso sonido, más aún considerando que en la mayoría de las canciones eran tres guitarras las que había al frente, asi temas como ‘Finest Hour’, ‘Heavy Fire’, ‘Soldierstown’ y ‘Before The War’ fueron un cañonazo. Como no podía ser de otra forma, el tema más celebrado de la actuación fue el himno eternamente juvenil de ‘The Boys Are Back In Town’ que con sus melodías de guitarras gemelas reflejan la influencia que Thin Lizzy tuvieron en los años de formación de grupos como Iron Maiden o Def Leppard por ejemplo.

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La banda, y Gorham sobre todo, se veían felices por la recepción y cada vez que el canoso guitarrista metía un solo, su clase quedaba plasmada de forma indeleble, hasta que llegó el cierre con una grandiosa rendición de ‘Bound For Glory’, uno de los mejores temas de los Riders. Lamentablemente no estuvo en el set ese otro clásico enorme de los Lizzy, ‘Whiskey In The Jar’, pero los cincuenta minutos de actuación de Black Star Riders llenaron de clásico Hard Rock el festival con una actuación perfecta y al hueso, en una celebración con ribetes históricos.

Recrucide: Crudeza viva
“Gracias por atesorarnos”, dice Rodrigo Zepeda, vocalista de Recrucide, en medio de su show. El público, que a esa hora ya llegaba en mayor masa, les da una buena ovación a su propuesta. Con 20 años en el circuito, el cuarteto muestra toda su experiencia, que les ha valido ser galardonados como mejor banda metal en los Premios Pulsar.

Los nacionales repasan su repertorio, que incluyó canciones como ‘Illumination’ y ‘Uncontrolled’, para luego dar paso a una versión de ‘Mambo de Machaguay’, popularizada por Los Jaivas, en clave death metal. “Los veo estáticos, cabros. Vamos a movernos un poco”, dice Zepeda, y hace un gesto con la mano pidiendo que se forme un círculo. Los asistentes se animan y forman un animoso mosh. La letal ‘Ritual’ es el golpe final de un show de alto vuelo.

Criminal: Extremismo chileno para el mundo
A las seis y media en punto, un gran marco de público se reunió en el Monster Stage para cerrar las actuaciones del día en ese escenario con los siempre sólidos y aplastantes Criminal, la banda chilena más internacional de nuestra historia y que desde 1991 nos ha regalado sus brutales himnos de destrucción. Desde el inicio con ‘Collide’ la banda contó con un incansable circle pit en el centro del lugar, el que se mantuvo durante toda su gran actuación, donde el grupo fue interpretando clásicos temazos como ‘Self Destruction’ y ‘Victimized’, con un Anton Reisseneger lleno de ganas y furia, siempre secundado por el bajista inglés Dan Biggin y el guitarrista solista Sergio Klein. Para la interpretación de otro clásico como ‘Slave Master’, se subió al escenario el histórico bajista nacional Juan Francisco Cueto, quien fue parte importante del grupo en sus comienzos. “Hace poco me operé de la vista, asi que ahora los veo bien, puta que se ven lindos todos juntos y lo estamos pasando la raja. Además es un honor tocar con uno de mis ídolos Judas Priest” dijo un eufórico Anton, celebrando el gran ambiente que había durante su actuación y continuando con el brutal asalto thrash/death de la banda con temas clásicos en español como ‘Por la fuerza de la razón’, ‘Hijos de la miseria’ y ‘El azote’, hasta cerrar todo con una aplastante y furiosa versión de ‘New Disorder’, en un equilibrado setlist donde el grupo repasó canciones de seis de sus ochos discos de estudio, además de su EP “Live Disorder”. Sin duda fue una gran actuación, 45 minutos de total destrucción masiva con un sonido atronador que se debe haber escuchado a varias cuadras a la redonda y que puso de manifiesto el saludable y vigente presente de una banda fundamental de nuestra escena.

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Alice in Chains: Nueva vida
Cuando Alice in Chains debutó en nuestro país, en aquel siempre recordado Maquinaria de 2011, la incredulidad de ver al conjunto con otro vocalista era notoria. Después de todo, la figura de Layne Staley (fallecido en 2002) era tan potente como para pensar que la banda debió haberse acabado con su deceso. En aquel entonces,  William DuVall se esforzaba en acallar a los más reticentes de ver a otro cantante que no fuera el malogrado Staley. Pero DuVall fue un obrero. Hizo el camino sin buscar parecerse a su antecesor y hoy es capaz de darle a Alice in Chains una nueva etapa de estabilidad y no quedarse entrampado en el pasado. Ayer, el frontman mostró que el escenario es suyo. Tiene el total empoderamiento y los tonos. ‘Check My Brain’, hoy con impronta de clásico, fue la elegida para abrir los fuegos, seguida de ‘Again’, que el público recibe con saltos. ‘Never Fade’, de su último disco, “Rainier Fog”, es la siguiente. DuVall lanza algunas palabras en español, mientras Jerry Cantrell dirige los riffs con su característica seriedad. ‘Heaven Beside You’ muestra pulcritud y ‘Down in a Hole’ pone melancolía. El show avanza rápido. Sean Kinney da la entrada en ‘No Excuses’, una donde muestra su precisión con soltura. Mike Inez, en el bajo, luce como si estuviera pasando un gran momento. Está en una fiesta y lo hace saber.

‘Angry Chair’ fue unida a ‘Man in the Box’, que trajo el desorden en los asistentes. La machacadora ‘The One You Know’ es otra elegida del disco nuevo y para el final dos joyas clásicas: 'Would?' y 'Rooster'. En un show corto (quizás demasiado), los de Seattle mostraron vigencia y solidez. La figura de Layne estará siempre ahí, pero hoy Alice in Chains goza de buena salud. Es su lozana nueva vida.

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Judas Priest: Invencible poder de fuego
Con un lleno total dentro del Movistar Arena, fue cosa que sonara la intro de ‘War Pigs’ de Black Sabbath (para dejar en claro que el heavy Metal fue forjado en Birmingham, la ciudad natal de Sabbath y Priest), para que todo el mundo recibiera con los brazos abiertos la quinta visita al país del supremo sacerdote del metal, los incombustibles Judas Priest. ‘Firepower’ como su nombre lo indica, fue el primer cañonazo de salida, canción que le da título a su nueva y celebrada placa, un regreso a los tiempos más inspirados de la banda. En una ceremonia mesiánica, un ritual que reúne a varias generaciones de fans, el grupo no sólo tocaron canciones de su último álbum y algunos clásicos infaltables, sino que también tuvieron cabida muchas canciones que por primera vez fueron interpretadas en Chile, lo que hizo del show una noche inolvidable. Con un gran escenario, lleno de la iconográfica fantasía Priest emergiendo por las pantallas, ‘Running Wild’, ‘Grinder’, ‘Sinner’ y ‘The Ripper’, dejaron claro de inmediato varias cosas: que Rob Halford está vocalmente en un momento estelar, clavando de forma impresionante esos agudos imposibles que lo situaron como el Metal God; que Richie Faulkner tiene un papel absolutamente protagónico, echándose casi todo el peso de los los solos sobre sus espaldas; y que el guitarrista/productor Andy Sneap está cada vez más suelto y compenetrado con la banda, haciendo un gran papel como miembro temporal cubriendo el puesto del irremplazable Glenn Tipton que está aquejado de un maldito parkinson. ‘Lightning Strikes’ del nuevo disco sonó gloriosa, para seguir con esa joya inmensa del catálogo Priest que es ‘Desert Plains’. Otro gran momento sin duda siempre es la coreada ‘Turbo Lover’, la que dio paso a ese bombazo que es ‘The Green Manalishi (With The Two Prong Crown)’ un tema tan Judas, que mucha gente ignora que se trata de una versión de Fleetwood Mac. ‘Night Comes Down’ fue una de las más grandes sorpresas de la noche y que poderosa sonó, con una interpretación sideral de Halford, en una balada épica del “Defenders Of The Faith” de 1984, que contó con un gran arreglo final de guitarras. ‘Raising from Ruins’ del nuevo disco, fue un épico y marcial momento, con la criatura de cromo de la portada del nuevo disco diseñada por Claudio Bergamín, cobrando vida en las pantallas; con el bajo siempre todopoderoso del eterno Ian Hill y con un notable y siempre técnicamente contundente Scott Travis tras los tambores.

Y Hablando de Travis, su labor en la siguiente canción fue estratosférica: Por fin sonaba en Chile ese himno que es un latigazo de puro Heavy Metal, ‘Freewheel Burning’ con un Travis llevando el tema a gran velocidad con sus infartantes redobles de dobles bombos, en un momento de máxima intensidad catártica. La renovada versión de ‘You’ve Got Another Thing Coming’ dio paso al cierre con ‘Painkiller’ y al triple bis con ‘Electric Eye’, ‘Breaking the Law’ y ‘Living After Midnight’ cerrando otro gran y notable concierto de los Metal Gods en Chile. El próximo año la banda realizará una gira celebrando sus 50 años de existencia, lo que podría implicar el regreso de KK Downing, pero para eso falta todavía. Mientras tanto, este concierto y su maravilloso setlist sin duda quedará grabado a fuego en la memoria y en el corazón de los presentes esta grandiosa noche.

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Desde 1994 con la realización del primer Monsters of Rock en nuestro país, los festivales siempre han contado con el beneplácito del público en Chile, porque en una misma jornada se pueden ver y disfrutar de bandas de distintos estilos. Siempre son jornadas memorables que reúnen a público de varias generaciones, incluso con familias enteras asistiendo a estos eventos que son una verdadera fiesta de celebración de lo que es el Hard Rock y el Heavy Metal, que va mucho más allá de ser sólo música, sino que es un estilo de vida que se lleva en el alma y en el corazón y ahí radica la fidelidad incuestionable de los fans con esta música y con sus eventos. Los festivales son una tendencia global que cada vez se dan con más fuerza en muchos países porque permiten vivir una experiencia enriquecedora en comunidad y hermandad y la gran familia metalera en Chile es cada vez más numerosa, por todo ello, Stgo Gets Louder Meets Solid Rock como se bautizó a esta cita, fue un evento redondo, con entradas agotadas y brindando una verdadera fiesta de rock y metal, por lo que esperamos que se repita, siempre con carteles atractivos, de esos que los fans dicen “esto no me lo puedo perder”.

Juan Pablo Andrews
Cristián Pavez
Fotos: Juan Pablo Maralla

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