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Placebo: Nacimos para perder

El grupo de Brian Molko celebró 20 años de historia en Londres
Placebo: Nacimos para perder

Martes 24 de octubre, 2017
O2 Academy Brixton. Londres, Inglaterra

El tour "20 Years of Placebo" comenzó en octubre de 2016 tras la publicación de su álbum retrospectivo "A Place for Us to Dream" y se ha extendido con conciertos en el Reino Unido. Después de cubrir toda la isla, el tour terminaba a modo de coronación en Londres, donde se reafirmaba como siempre su gran popularidad. En principio solo había un concierto estipulado, que se vendió rápidamente, y abrieron una noche adicional para complacer a sus fans.

Por hoy, Brian Molko y Stefen Olsdal figuran como los titulares en los afiches desplegados por toda la ciudad, después de la retirada del baterista Steve Forrest, el dúo toma una fuerza sinérgica y han vuelto a la capital para celebrar veinte años de exitosa carrera.

Londres los esperaba rebosantes. Una cola se extendía a lo largo de la cuadra y eso que aún faltaban dos horas de la apertura del Brixton Academy. Vino gente desde muchas partes de Inglaterra, incluso Estados Unidos y Europa. El efecto Placebo era evidente y vibrante a dos décadas desde su debut.

Todo comenzó con una banda italiana afincada en Londres, Husky Loops, que dejó boquiabiertos a varios. Con un sonido rejuvenecedor, caen como agua fresca a la multitud que esperaba paciente. Placebo los eligió personalmente para acompañarlos durante toda la gira otoñal inglesa. Luego el sonido envasado de ‘Every You Every Me’ invadió el ambiente y la pantalla gigante comienza a mostrar imágenes del grupo, desde sus comienzos y a través del tiempo. Sobre el escenario desfilan una banda adicional entera. Dos teclados –uno de sus pianistas a ratos se convertiría en violinista-, un baterista, un guitarrista y un bajista. Éstos se mantuvieron en el fondo del escenario en un deliberado segundo plano.

Los acordes inconfundibles de ‘Pure Morning’ comienzan y Olsdal fue el primero en saludar con su contorneo característico y alta presencia. Convertido en un Dorian Gray, rejuvenecido y en muy buena forma, llevaba una chaqueta negra, pantalones anchos de lino negro, zapatillas de caña alta y un moño en el pelo reflejaba aires de cambio y contemporaneidad. Molko entró rápidamente para comenzar a cantar sin titubeos, el público simplemente se sacudió en regocijo. Molko cortó su larga y característica melena (la que hace alusión a la promoción del tour), y aparece con un pelo corto, también vestido de negro.

Desde el minuto cero el sonido fue denso y algo perturbador, los grandes amplificadores explotaban y las vibraciones impactaban el pecho. Algunos fans comenzaron a repartir tapones de oído en la primera fila. En un momento, Molko advirtió que ha estado muy enfermo y que su voz no es la misma desde que comenzó la gira -una severa infección a la garganta. Ya sabíamos que tuvo que posponer cuatro presentaciones en otras ciudades por dicha afección. Inclusive, la última noche antes de empeorar en la ciudad de Cardiff, una asistente relató que tosía y carraspeaba su garganta tras cada canción y escupía al fondo del escenario cuando podía. Por lo tanto, su explicación no sorprendió y el público instantáneamente reaccionó con una empática ovación tras sus palabras. Además pidió duramente guardar celulares y cámaras fotográficas, lo que no había restringido en las presentaciones previas a la enfermedad.

Molko había mencionado en entrevistas que ya estaban cansados de tocar aquellas melodías que los catapultaron a la fama, como ‘Pure Morning’, ‘Special K’, ‘Slave to the Wage’, enterradas y polvorientas, sin ganas de ser revividas. Pero con el ánimo de hacer feliz a su público, y de entregarles partes de las memorias que todos hemos almacenados con ellas, las interpretó en forma de regalo. Era el tour de 20 años después de todo. Llama la atención que algunos de los temas fueron modificados para tratar de alivianar el fastidio que le daba reproducirlas y así hacerlas más tolerables. Una fan chilena que los vio cantar en Doncaster antes de la enfermedad de Molko, dice que le costó reconocer algunos de los temas, pues los arreglos parecían extremadamente distintos. En Brixton sin embargo, todas fueron recibidas como un presente. Si bien el cambio intencional en el tono, y la voz extremadamente gastada y convaleciente de Molko –la que no logró las notas altas tan conocidas- a ratos se perdía en el denso ruido de la los instrumentistas que los acompañaban, se nutría de una vigorosa interpretación y movimiento en el escenario, y a pesar del freno vocal, de igual manera cautivaron a los fieles fans, esos que logran disculpar todo.

Cuando comienzan a tocar ‘Without You I’m Nothing’, y en la pantalla gigante aparecen las imágenes de David Bowie con ellos. Era sin duda un momento muy emotivo. También repasaron hits como ‘Special Needs’, ‘Too Many Friends’, ‘Twenty Years’, ‘Protect Me from What I Want’, ‘For What is Worth’, entre otros, y terminaron triunfantes con ‘The Bitter End’ y una arrolladora ovación, catártica y satisfactoria, la que conduce a que vuelvan a salir al escenario.

Olsdal emerge seguro con una guitarra que tiene pintada los colores de la bandera LGBT -comunidad que siempre se ha visto representada por la banda-, además atrayendo naturalmente a los desadaptados. Agarró el instrumento y lo levantó sobre su cabeza y extendió sus brazos al cielo de manera victoriosa. Sale Molko raudamente y se posiciona en el escenario mientras los acordes de ‘Nancy Boy’ resuenan como un himno. El público enloqueció y coreó cada letra al unísono, en un momento ellos callaron para dejar a la audiencia cantar; todos participaron. Prosiguieron con ‘Infra-Red’ e imágenes con el rostro de Donald Trump y una leyenda que dice "seriamente te daña y los que están a tu alrededor", para una vez despedirse de forma definitiva.

Entres suspiros, los comentarios no tardaron. Muchos dijeron apreciar el hecho de que se hubieran presentado y dar lo mejor de sí mismos, otros menos benevolentes hubieran preferido que el show se cancelara y esperar que Molko se sanara y actuara con la voz esperada. Sin embargo, todos concedían en los mismo, Placebo representa juventud y nostalgia uniendo varias generaciones en adoración y reverencia.

Lorena Villegas-Cid

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