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PaganFest 2017: La venganza pirata de Alestorm

La segunda jornada del festival folk tuvo como invitado estelar a una visita pendiente del género
PaganFest 2017: La venganza pirata de Alestorm

Sábado 09 de diciembre - Casa de la Cultura de Lo PradoSantiago - ChileLa edición de este año del PaganFest se caracterizó por realizarse en dos fechas. Con la primera liderada por Ensiferum en noviembre, su continuación tendría de plato de fondo a los escoceses Alestorm, quienes por fin podrían presentarse en tierras nacionales después de que su presentación de 2013 no pudiera realizarse debido a los problemas climáticos que impidieron su vuelo a última hora, situación que se recordó durante los últimos minutos del show. La calurosa Casa de la Cultura de Lo Prado, conocida también como Teatro Ex Mundo Mágico, albergó a unos fans que ocuparon la mayor parte de su capacidad total para eventos de este tipo. La parrilla de bandas nacionales invitadas abrió con Knighthood, que presentó su propuesta basada en su reino imaginario de Ania, como lo indica su álbum debut y único hasta la fecha “Tales of Ania” (2015), ocurriendo varias de sus letras en aquel lugar. Cabe destacar que, a diferencia de muchos actos de apertura en eventos así, la concurrencia en ese minuto fue considerable. Un sonido que pudo ser mejor pero que no afectó en su impronta, que derrochó ganas y técnica, fue la tónica de la muy aprobada presentación de los oriundos de Talagante, quienes se retiraron tras 20 minutos sobre el escenario.Siendo ya una apuesta más que segura para este tipo de eventos, Folkheim siguió con la jornada a través de un sonido con tintes black metal, pero manteniendo la temática folk del evento. Presentando tanto material conocido como parte de lo que será su nuevo trabajo a lanzarse el próximo año, tuvieron un show enérgico y potente, por más que el sonido no hubiese mejorado mucho respecto a sus predecesores. Aún así, hubo una insatisfacción general por lo poco que duró su show, ya que los -también- 20 minutos se pasaron muy rápido y los presentes pedían a gritos a la banda, con el clásico “otra, otra” e incluso un “olé, olé olé olé, Folkheim”. Da gusto que una agrupación local sea tan requerida, sobre todo si hay tanta entrega sobre el escenario, sin embargo, más minutos tocando hubiesen sido ideales, pero por temas de horarios con las demás bandas no se pudo. Ulkan Newen, cuyo nombre en español significa “La Fuerza del Canto”, al igual que su álbum, fue la última agrupación local invitada. Los temucanos también tuvieron una buena recepción por parte de un público que ya ocupaba la mayoría de los espacios del recinto de la comuna de Lo Prado. Canciones como ‘Bahual’ fueron parte de un set de una duración similar al resto, y que también gozó de una buena recepción dada la puesta en escena y las ganas de la banda, cuyo baterista Jonatan Huenumán se paró varias veces de su asiento para ir corriendo a animar a las primeras filas. Entre quienes observaban la presentación estaba incluso Christpher Bowes, fundador de Alestorm encargado de las voces y el ‘keytar’, quien disfrutó entre el público durante varios minutos. Un telón alusivo a la banda y un curioso pato de goma, que de cierta forma recordaba al usado por El Pingüino en "Batman Returns” (1992), eran lo que decoraba el escenario a la hora en que Alestorm inicio su presentación, partiendo con uno de sus cortes más emblemáticos como lo es 'Keelhauled'. La homónima ‘Alestorm’, de su más reciente placa “No Grave But The Sea” lanzada este año, siguió con la fiesta, teniendo una efusiva recepción como si fuera un clásico. Mismo caso con ‘Mexico’, del mismo álbum, tocada tras ‘Magnetic North’ y cuyas primeras líneas fueron cantadas por el tecladista Elliot Vernon. Las pausas eran precisas y más que necesarias como para hacer del show algo ágil y rápido, incitando al desorden entre los presentes, que se la arreglaron para moverse en el incómodo recinto, cuyas bancas impedían un mayor desplazamiento. Ni siquiera el sofocante calor del lugar mermó en la energía y humor de la banda. Ánimo no faltó al momento de presentar los temas ni al ejecutarlos. Incluso el frontman se tomó a la ligera el hecho de que un fuerte olor a transpiración llenaba el recinto, llegando a bromear con que los presentes nunca habían tomado un baño, al momento de presentar ‘Pegleg Potion’ durante la segunda parte del show. Incluso el guitarrista Máté Bordor y el bajista Gareth Murdock bebían alcohol durante las pausas, tratando hasta de inducir, sin éxito obviamente, al vicio al pato que los acompañaba, demostrando que lo estaban pasando bien. Hasta el técnico de la banda que fue invitado a la guitarra acústica en un momento estaba en la misma onda. Invitación a la fiesta fue la tónica, haciendo obvia referencia a las temáticas centrales de las letras. El sonido, por su parte, fue saturado y poco claro durante los primeros minutos, arreglándose conforme avanzaba el show, pero sin llegar a ser sobresaliente. Siendo su discografía no precisamente extensa, los escoceses pudieron repasarla sin problemas, mostrando como mínimo dos canciones por cada una de sus cinco producciones en estudio. De esta manera, fueron sonando recientes como la homónima ‘No Grave But The Sea’ o ‘Bar ünd Imbiss’, como de su primera placa “Captain Morgan’s Revenge”, que se prepara para cumplir 10 años. Del debut sonaron algunas como ‘Nancy the Tavern Wench’, en donde Bowes preguntó si el público gustaba de las canciones lentas, cambiando la respuesta negativa a positiva apenas comenzado el tema, o el corte que le da nombre al álbum, marcado por un incómodo Wall of Death incitado por el mismo. Incluso hubo tiempo para una tan corta como es ‘Rumpelkombo Part III’, supuestamente tocada por primera vez aquí, que sería un equivalente a lo que es ‘You Suffer’ de Napalm Death o ‘Collateral Damage’ de Brutal Truth. Como contraparte, sonó la extensa y aclamada ‘1741 (The Battle of Cartagena)’, uno de varios momentos altos.  Incluso el cover al rapero Taio Cruz ‘Hangover’ tuvo una buena recepción, con fans que vibraron con cada corte sin importar si fuera nuevo o antiguo, llegando varios incluso a bailar de manera acorde al emblemático sonido en momentos más movidos.

Tras la rápida ‘Shipwrecked’ la banda se retiraría del escenario durante un breve momento, para luego ser cada músico presentado por el vocalista mientras volvían a asumir sus posiciones, porque aún quedaba algo de música. Las aclamadas ‘Drink’ y ‘Wenches & Mead’ siguieron con lo último que quedaba de fiesta, cerrando con la insultante ‘Fucked With an Anchor’, en donde los dedos medios fueron visibles tanto en la banda como en el público, pero siempre en un ambiente de buena onda que se acentuó con el show vivido y la cercanía de una banda que prometió volver en un futuro no muy lejano tras una hora y media de presentación. Una despedida con uñetas, baquetas y setlists por doquier marcó el alejamiento de los escoceses del siempre caluroso escenario.Otra versión del PaganFest había terminado, con dos jornadas exitosas que mostraron lo mejor del folk metal tanto local como extranjero. ¿Qué se podría criticar de esta segunda fecha? El local no fue el más apropiado quizás, sobre todo por la incomodidad para aquellos que querían armar mosh o algo similar, sin mencionar el insoportable calor que afectó tanto al público como a los músicos. Además, no hubiese estado de más si cada banda nacional pudiera haber tocado unos minutos más, sobre todo con tanta calidad demostrada y con unos fans que, sin repletar el lugar en el momento, los apoyaron de principio a fin, como debería ser tantas veces. Más allá de todo esto, nos quedó claro una vez más que eventos como este son una gran oportunidad para los amantes del género, al ofrecer varias agrupaciones de peso en un solo lugar. En este caso, además de aquel gran despliegue de nuestros exponentes, también se saldó una deuda con Alestorm que quedó pendiente allá en 2013 por motivos externos, por lo que fue un cierre más que apropiado. Los piratas se vengaron al fin. Luciano GonzálezFotos cortesía de: Christian Quiroz - www.rockerio.cl

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