Noel Gallagher en Concepción: de alto vuelo

El público fue protagonista en una jornada histórica

Martes 30 de octubre, 2018
Gimnasio Municipal de Concepción

Cuesta ver a Noel Gallagher expresivo sobre el escenario (salvo cuando se presenta en Inglaterra). Su actitud profesional en vivo se ajusta en casi todo momento a interpretar bien su rol de cantante y guitarrista, preocupado de que todo salga según lo planificado. Sin embargo, el libreto cambia a veces y Concepción fue el lugar para ver a un tipo distinto, decidido a interactuar con el público, agradeciendo de forma explícita pero también con varios gestos, como interrumpiendo su canto para escuchar a las cerca de 3 mil personas que llegaron al Gimnasio Municipal, sonriendo a sus compañeros e intercambiando miradas cómplices con los asistentes de la primera fila. ¿Un par de ejemplos definitivos? Interpretar ‘Supersonic’ como regalo, cuando el single no estaba contemplado en el setlist, mientras que el lugar especial de la tarima para la bandera del Manchester City era ocupado por una de nuestro país. Al ver esto nace la sospecha de que pasar varios días en una ciudad por primera vez fue de su gusto absoluto. Si a eso le sumamos que su equipo había ganado su compromiso en la Premier League -Chile le trae suerte cuando Noel está acá. Es cosa de recordar lo del 2012, cuando campeonó después de 44 años-, digamos que todo estaba determinado a ser una velada de alto vuelo. Además, histórica. Y así fue.

La crítica no ha sido unánime con “Who Built the Moon?”, último fruto del mancuniano con los High Flying Birds. A pesar de los recelos, hay que conceder que en vivo las canciones llegan a otras dimensiones. ‘It’s a Beautiful World’ agarra peso gracias a la batería de Chris Sharrock, ‘She Taught Me How to Fly’ se acerca a New Order, ‘Holy Mountain’ mezcla los 60 con la amplitud de la música de estadio -su coro es demasiado ganchero como para ignorarlo- y ‘Be Careful What You Wish for’ adquiere una pizca de malicia con su música sinuosa y ‘Dead in the Water’ es una luz acústica que ilumina cada rincón. Pero está el lado opuesto: ‘Fort Knox’ sufre del síndrome “Be Here Now”. Tiene buenas intenciones -psicodélica, narcótica y pacifista-, pero dura demasiado. Del resto de su catálogo, Gallagher brilló absolutamente, eligiendo algunas de las rodajas más jugosas de los High Flying Birds -’If I Had a Gun…’, ‘AKA… What a Life!’, ‘In the Heat of the Moment’, ‘Dream On’- y recorriendo la nostalgia con un puñado de títulos de Oasis. Aquí, ‘Little by Little’ fue uno de los momentos emocionantes, igual que ‘Whatever’, ‘Wonderwall’ y ‘Don’t Look Back in Anger’. En esta última, la gente se apoderó de las voces principales y prácticamente nadie se quedó sin cantar. ¿La sorpresa? ‘Go Let It Out’, que nunca había interpretado en el país.

Qué estupendo público es el de Concepción. He visto a Noel Gallagher en muchas ocasiones y lo vivido ayer clasifica de inmediato entre las 3 mejores actuaciones del inglés en Chile. Compite en emotividad con Oasis 1998 en San Carlos de Apoquindo y la entrega del público supera sin duda a la del 2006 -en el Velódromo del Estadio Nacional, que vivirá a visitar- y del Teatro Caupolicán, seis años más tarde. La movida de la productora Colors quedó justificada de forma inapelable. Cuesta mucho llevar espectáculos a regiones y esto fue un gran éxito, con una buena asistencia y una entrega llena de entusiasmo. Imaginen cómo sería ver a Iron Maiden en el Estadio Ester Roa, a Jack White en el mismo Gimnasio Municipal o a Mike Patton con alguno de sus proyectos en el Teatro Universidad de Concepción. Lo de ayer fue histórico por muchas razones, pero una de ellas es porque se abrió una puerta. Y tras ver el recibimiento de la gente, aquellos espectáculos no suena a idea descabellada.

Jean Parraguez
Fotos: Ignacio Orrego (Colors Chile)

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