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Maximum the Hormone: En anfetas

Agitación y eclecticismo desde el país del sol naciente
Maximum the Hormone: En anfetas

Jueves 26 de octubre, 2017
Teatro La Cúpula

Nao se para de su batería y se toma el escenario para cantar con gestos casi de idol, para después volver a sentarse y rematar todo castigando sus baquetas mientras su melena azota el aire como látigos rojinegros. No existe un límite para la cantidad de sustancias que Maximum the Hormone le puede inyectar a una sola canción. Cada una es un compuesto que funciona mejor en la práctica de lo que anticipa el papel, donde algunas fórmulas simplemente parecen ocurrencias descabelladas y, sin embargo, se vuelven una amalgama de infalible coherencia al minuto de su ejecución. Que quede constancia: lo que pasó en La Cúpula no fue una típica sesión de metal. Los japoneses incorporan estilos como el pop y el drum and bass a sus frenéticas descargas pesadas de flujo impredecible para novatos, pero absolutamente familiar para los iniciados que se sabían todos los temas y casi repletaron el teatro, en otra muestra de la fuerte resonancia que tiene la cultura nipona en nuestro país.

A propósito de idiosincrasias que se conectan, hubo una serie de muestras de humor que distendieron la atmósfera del evento incluso antes de su inicio, media hora más tarde de lo previsto a causa de complicaciones técnicas que no dejaron ninguna secuela en el show mismo, de factura impecable, a la altura del prestigio que tiene la tecnología japonesa. Aparte de los gritos de guerra de Maximum the Hormone, hubo, por dios sabe qué motivo, cánticos de "Lucho Jara, Lucho Jara" en la espera que se tornaron cada vez más fuertes y fueron celebrados con risas. Un ambiente muy ad-hoc a la actitud de la banda, que llegó preparada al show con papeles llenos de palabras y frases sueltas en nuestra lengua que, leídas con acento japonés, resultaban absolutamente hilarantes. Bastó que Nao dijera "empanada" para que se desataran las carcajadas, mientras Daisuke Tsuda pronunció cosas como "anda a laar" y también nombró zonas pudendas en perfecto español chileno.

Maximum the Hormone tiene instantes en los que recuerda a System of a Down y At the Drive-In, pero una versión en anfetas y muchísimo más propensa a torcerse, aunque sin quebrarse jamás. Otros grupos sienten la paranoia de tener un repertorio demasiado parejo y tratan de matizar haciendo concesiones con otros estilos. La aproximación del cuarteto es distinta: usan el metal como una nave madre capaz de contener una infinidad de géneros. El eclecticismo es su principal sello distintivo, más allá de su desenfreno escénico o su habilidad técnica. Claramente la idea del grupo es causar agitación, una tarea cien por ciento lograda en su paso por Chile, y en ese aspecto, no hay nada más disruptivo en su propuesta que su soltura para saltar de una dimensión musical a otra y luego volver al mismo punto del que salieron. En vivo, Maximum the Hormone es una oda al metal y a su capacidad para ser el anfitrión de un estimulante encuentro de géneros.

Andrés Panes
Foto

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