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Los Miserables: Ejemplo de supervivencia

Celebrando una vida entera de punk rock
Los Miserables: Ejemplo de supervivencia

Sábado 1 de julio, 2017
Cúpula Multiespacio

Tiene sentido que el aniversario 25 de los Miserables se celebrara con una especie de festival a pequeña escala con la presencia de bandas invitadas. Como insistió Álvaro España durante la furiosa presentación de Fiskales Ad-Hok, el punk en Chile existe porque es una expresión colectiva, una auténtica red de apoyo que se ha mantenido en funcionamiento de forma estoica y desinteresada en un país que no se caracteriza por propiciar la cultura, sino por oprimirla. A cualquier profesional de la música le consta que son enormes los avatares que debe sortear una banda para mantener su continuidad por un cuarto de siglo, y peor aun si esa banda se dedica activamente a vociferar los defectos del entorno que los rodea, a recriminar la falta de humanidad del sistema, al que por algo muchos se refieren como la gran máquina. Semejante logro no se alcanza en solitario.



Cuando Los Miserables subieron al escenario para festejar a teatro lleno, a eso de las 11 y media de la noche, ya habían pasado por la tarima Paranoia, BBS Paranoicos y los mentados Fiskales. Entre el olfato melódico de sabueso que tienen los BBS y el carisma agresivo de Álvaro España, nadie podría decir que el punk rock en Chile es monotemático o que las bandas son indistinguibles. Esa triada se completa con unos Miserables que aportan ductilidad a la mezcla. Que son, ante todo multifacéticos porque van del dolor autoinflingido del alma aullante de 'Cerveciao' a la ternura más candorosa de 'Al otro lado del sol', en sí misma una demostración de lo flexible que es el grupo: fue tocada en la versión guitarrera que aparece en el reciente compilado de nuevas-versiones-para-viejos-temas llamado "25 años y todo sigue igual", un remoce que no guarda mayor relación con el reggae original contenido en el disco "Miserables" de 1998.



El álbum que vino antes de ese homónimo apareció en 1997 y se tituló "Cambian los payasos... pero el circo sigue", una idea, un sentir, que rondaba anoche en la atmósfera del recinto, a pocas horas de que se vote por payasos políticos para el circo llamado Chile. Aunque la de anoche fue a todas luces una celebración, como quedó plenamente establecido cuando aparecieron los bronces y se desató el ska ('El crack', 'Leo Catan'), la elevada conciencia social de Los Miserables no se apagó en ningún segundo. Cada pasaje de la fiesta a la que nos invitaron fue un acto político, un gancho directo a la mandíbula de un modelo que tirita cuando la gente se organiza y articula sus energías en torno a un fin contrario a sus predicamentos. Qué lujo de aniversario; en el mismo evento sonaron la popularísima 'La rabia' y la sentida 'Irreparable' de los BBS, las críticas a la educación ('Listo para ir') y al catolicismo ('Guardar la piel') de Fiskales, y además cerca de una hora y media con el nutrido repertorio de unos Miserables que se merecen un aplauso cerrado por predicar desde la acción por tanto tiempo. ¡25 años! Una vida entera de punk rock.

Andrés Panes
Fotos: Peter Haupt Hillock

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