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LeRock Fest: postales sonoras

El círculo virtuoso de la escena underground
LeRock Fest: postales sonoras

Sábado 06 de enero de 2018, Infante 1415

Hace tiempo que el post rock y la música de vanguardia nacional se merecía un evento de estas características. LeRock Fest abrió la temporada de los encuentros locales de este 2018 con una reunión que ganó desde el primer minuto: a pesar de la fecha -plenas vacaciones- y la temperatura -que sobrepasó los 30 grados, aumentando un poco más en los escenarios, ubicados en un lugar cerrado-, la gente se animó a llegar desde temprano. Por otra parte, la organización, repartida entre el amor a la actividad y el profesionalismo, no se vio mermada ni por un corte de luz en plena actividad. Lo que está claro, es que se están haciendo muchas cosas en la escena musical independiente, no solo con ganas y pasión, sino que también con mucha seriedad, como quedó demostrado en el festival creado por el sello LeRockPsicophonique, por el que pasaron una variedad de bandas que brillaron con colores propios.

Las cerca de nueve horas de música ininterrumpida tuvo su primera parte con Baikonur y los argentinos 500K. También trasandino, Nicolás Aimo mostró una selección de “Lapsus”, su debut, un cuidado ambient electrónico, descansando en las atmósferas y unos pasajes in crescendo que recuerdan mucho a Vangelis. Lerdo fue un remezón sin misericordia. Sobre el escenario, el trío chileno desencadenó una tormenta sónica, confirmando todo lo que se aprecia en sus discos: música orgánica y sudorosa. Es catártica, a la altura del más retorcido proyecto de Mike Patton, pero anidada en un cuidadoso ensamblaje, de cambios sorpresivos, golpes que retumban en cualquier médula y una guitarra capaz de dispersar un océano. ‘Feudo’, ‘Cardo Geimo’ y ‘Living’ -todas del excelente “Royal estampida”- hablan de un eclecticismo sin fronteras, engullendo estilos como el grindcore y saludando la experimentación.

Uno de los momentos de la actuación de Zoológica sirve para ejemplificar otra máxima tras la organización de LeRock Fest: la integración. Para interpretar ‘Aspidoquelon’ invitaron a Mauricio López, que hace minutos había dejado todo con Lerdo. Valga nuevamente la mención al trío, cuyo guitarrista volvió a tomar protagonismo, pues también forma parte de Osorezan, hoy por hoy uno de los grupos más interesantes del post rock chileno. Siete músicos y un excelente apoyo de visuales sirven para una propuesta que se acerca mucho a la densidad y tensión de Godspeed You! Black Emperor, manejando los tiempos e intensidades, atreviéndose con incluir otros ritmos (la parte media de ‘Mezcal Los Suicidas’ tiene un aire a medio oriente que engrandece y enriquece). El corte de luz producido en el recinto, a mitad de su show, no minimizó en ningún caso la inventiva instrumental y cohesión en vivo de Osorezan, sin duda de las mejores presentaciones en toda la jornada.

Pasadas las seis de la tarde, los invitados peruanos Kinder subieron al escenario. Se trata de un quinteto de tres guitarras, bajo y batería, que tiene una visión muy propia del post-rock. Composiciones de corta duración, verdaderos estudios musicales, que escapan de las progresiones melancólicas tan propias del estilo y en la que se complementan la furia de la batería, con secciones de guitarra que van haciendo distintas partes melódicas, acordes y solos, muchas veces, de gran desgarro. 

La certeza de que estamos frente a un potente movimiento joven, quedó otra vez en evidencia con el cuarteto de Concepción, Animales exóticos desamparados y su propuesta llena de energía hiperkinética y ansiosa del rock alternativo (Sonic Youth, Pavement), urgencia punk y momentos de mayor experimentación, con guitarras entrecruzadas y esporádicas partes vocales a cargo del guitarrista. El cuarteto Meridiano de Zurich sigue el canon post-rock con fuerte expresividad, tormentas de ruido y verdaderos espacios musicales, que llenaban el recinto con intensidad y volumen.  

Una de las sorpresas de la jornada, llegó con la presentación del trío Sistemas Inestables, quienes con su novedosa configuración instrumental de dos baterías, bajo, teclados y artefactos electrónicos, proponen una sonoridad única que, de alguna forma, recuerdan la libertad creativa de Tortoise. Bases hipnóticas, percusiones dinámicas, el sonido cálido del teclado, las intervenciones electrónicas de gran prominencia y el bajo minimalista y funcional, iban conformando una invitación musical de gran originalidad y desprejuicio estilístico. 

La tristeza positiva de los ya consagrados Inverness, continuaron el festival con aquella propuesta sobria, pero de gran profundidad emocional. Al principio, la banda plasmó su clásico sonido eléctrico, que combina guitarra, bajo, batería y efectos de sonido, con la voz siempre penetrante y visceral de Rodrigo Jarque. De pronto, el conjunto se despojó de la electricidad e hizo dos temas con guitarra acústica, contrabajo y batería, demostrando la amplitud de su discurso sonoro. Ya cerrando la jornada, tortuganónima y La ciencia simple, ambas con una visión propia del rock instrumental y el post-rock, fueron el broche de oro para una jornada rica en sonidos y diversa en propuestas musicales, que exhibió con fehaciente claridad una escena underground en plena ebullición. Un círculo virtuoso que va en espiral hacia el cielo y que, por lo demostrado ayer, no muestra señales de caída.

Jean ParraguezHéctor Aravena A.Fotos: Diego Esquivel

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