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Foo Fighters

Tiempos como estos

Sábado 31 de enero de 2015
Estadio Nemesio Camacho El Campín


El principal escenario deportivo de la capital colombiana volvió a abrir sus puertas a los fervientes seguidores del rock, tras un prolongado cierre de su cancha a este tipo de eventos. La cita fue especial. Con alrededor de cuarenta mil personas congregadas para ver a los estadounidenses Foo Fighters en el punto más alto de su carrera, poco después de las ocho de la noche infinidad de globos con los colores patrios dieron la bienvenida a un emocionado Dave Grohl y su corte. Los primeros acordes de ‘Something from nothing’, vigorosa pieza que también abre su más reciente oferta fonográfica, “Sonic highways” —motivo de su gira—, comenzaron a calmar las expectativas.

La audiencia había sido recibida con los destellos de Diamante Eléctrico. Los convidados nacionales, liderados por el bajista y vocalista Juan Galeano, subieron al amplio escenario recién caída la tarde para asumir el desafío. Respaldados por pantallas LED, que le daba un aspecto de videoclip a cada una de sus interpretaciones, apelaron a su sonido directo, melódico y de raigambre garajero. Para la ocasión, el trío sumó como teclista a Felipe Bravo, de los caleños Superlitio. ‘Todo va a arder’, ‘Nos rompemos igual’ y ‘Diamante eléctrico’, entre otros, exhibieron dinámica ligada a una buena comunicación con los ansiosos espectadores. Estaremos atentos a “B”, su inminente segundo álbum.

Luego, las luces que bañaban las gradas y la cancha se desvanecieron y entonces el paroxismo se apoderó del recinto. Dave Grohl, con  enorme sonrisa, atendió a las miles de almas que debieron esperar por dos décadas para apreciar el grupo que le ha dado su estatus de megaestrella. Con los globos rebotando sobre las cabezas, inició la fiesta. Luego del vibrante primer tema, siguió la combativa ‘The pretender’, que le sacó todo el aire a los pulmones de más de un asistente.

Pronto, el divertimento encontró más de una extraordinaria respuesta por parte del respetable. Una lluvia de aviones de papel surcó la tarima con ‘Learn to fly’, situación que evidentemente llamó la atención de los músicos. En dicha intención, hay que consignar la devoción del club de fans colombiano, que con tiempo tenía preparadas una serie de sorpresas a las que el grueso de la audiencia se acopló. Chris Shiflett y Pat Smear sacaron chispas de sus guitarras durante ‘Breakout’, con un Grohl ya en carrera a través de la pasarela que le hundía en la masa.

En el clímax de ‘My hero’, el sonido se perdió por completo ante el sobresaltó de los protagonistas. La saturación de uno de los transformadores de energía pudo haber echado al traste la presentación, mas Foo Fighters encontró amparo en las miles de gargantas que durante el bache siguieron coreando el tema ininterrumpidamente, convirtiendo el imprevisto en una situación altamente conmovedora. “Ustedes tienen unas lindas voces, pero han pagado por escucharme cantar a mí, así que cierren la boca”, expresó Grohl en tono socarrón cuando el audio se restableció. El incuestionable carisma del ex Nirvana les permitió salir indemnes del contratiempo.

La excitante actuación no requirió de fuegos artificiales, ni de serpentinas; una versión un tanto más austera de su primer éxito radial, ‘Big me’, sonó fresca y gozó de buena recepción. A continuación los decibeles subieron con una de sus nuevas composiciones, ‘Congregation’, y la sangré se nos calentó con la aparición de ‘Walk’. Grohl advirtió que desfilarían temas de sus ocho álbumes. ‘Cold day in the sun’ sirvió como pretexto para una simpática presentación de cada integrante acompañada de un breve solo (el baterista Taylor Hawkins jugueteó por unos segundos con ‘Another one bites the dust’ de Queen) y en seguida descargaron ‘In the clear’, de “Sonic highways”.

La magnífica interacción con el público se volvió a hacer patente en 'Monkey wrench’. Miles de refulgentes teléfonos se alzaron para crear un ambiente de complicidad y Grohl, emocionado, no dudó en calificar en varias oportunidades a este como el mejor concierto de su periplo sudamericano. Y es que está última fecha de la gira tendría más momentos emocionantes: ‘Arlandria’ mantuvo la línea pletórica de guitarra, mientras ‘Skin and bones’ expuso el lado más armónico de la banda con el gran aporte del “sexto miembro”, Rami Jaffee en el mellotrón. ‘Wheels’ hechizó con Grohl ubicado en la parte delantera de la tarima acompañado solo por su guitarra, la luz del reflector y su voz, y prosiguió así con la bella ‘Times like these’ a la que posteriormente se incorporó el resto de sus compañeros.

Emulando el espíritu de las bandas de garaje, los músicos instalados sobre su segundo set de instrumentos (ahora más juntos y con una batería no muy elevada de la tarima) despacharon una serie de himnos para la historia del rock que, con seguridad, tomaron desprevenido a más de uno. Arrancaron con una versión de los incombustibles Kiss para ‘Detroit rock city’, prosiguió la sofisticada ‘Tom Sawyer’ de los canadienses Rush, la potencia de ‘Let there be rock’ de AC/DC sacudió a todos y Nate Mendel destacó con la indeleble línea de bajo que posee ‘Under pressure’, original de Queen y David Bowie. “Podríamos tocar temas de Foo Fighters toda la noche, pero esto nos hace felices, y esta linda noche podemos hacer lo que nos venga en gana”, sentenció Grohl consiguiendo inmediata histeria.

El desenlace de la velada fue una tripleta de éxitos en la carrera del grupo de la doble efe: La catártica ‘All my life’ se oyó a kilómetros del estadio; con ‘Best of you’, cada uno encontró sus propias razones para estar allí; y con la emoción a tope, ‘Everlong’ satisfizo la gana acumulada durante años por apreciar un título ineludible de su repertorio. Un espectáculo que rozó las tres horas de duración y del que nos queda la estampa de estos músicos despidiéndose mientras sostenían una enorme bandera nacional marcada con el logo del conjunto.   

Muchísimo se ha dicho sobre el polifacético Dave Grohl, sobre su magnetismo, gracia y cuasi omnipresencia en la industria musical. Empero, la magia de Foo Fighters radica en la química entre sus integrantes, en el disfrute que se percibe en sus rostros con cada canción, en el alma que le ponen a cada uno de sus conciertos, en la capacidad de convertir una fría noche bogotana más en un arrollador suceso del que se seguirá hablando por mucho tiempo. Hubo promesa de regreso a estas tierras, a la que sobrevino una extensa ovación. Sin duda, un capítulo dorado para nuestra memoria.

 

01. ‘Something from nothing’
02. ‘The pretender’
03. ‘Learn to fly’
04. ‘Breakout’
05. ‘My hero’
06. ‘Big me’
07. ‘Congregation’
08. ‘Walk’
09. ‘Cold day in the sun’
10. ‘In the clear’
11. ‘Monkey wrench’
12. ‘Arlandria’
13. ‘Skin and bones’
14. ‘Wheels’
15. ‘Times like these’
16. ‘Detroit rock city’ (Kiss cover)
17. ‘Tom Sawyer’ (Rush cover)
18. ‘Let there be rock’ (AC/DC cover)
19. ‘Under pressure’ (Queen & David Bowie cover)
20. ‘All my life’
21. ‘Best of you’
22. ‘Everlong’

 

 

Alejandro Bonilla Carvajal
Fotos: Ocesa Colombia

 

 

 

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