Cosquín Rock Chile: hay futuro

El festival demostró que puede tener continuidad

Domingo 7 de octubre, 2018
Movistar Arena

La primera jornada de Cosquín Rock Chile terminó en todo lo alto, gracias a la fiesta entregada por Los Auténticos Decadentes. El frío domingo no mermó las ganas de los asistentes de descubrir y disfrutar de este festival. Nuevamente, la organización hizo las cosas de tal forma que todo funcionara como reloj: actuaciones en los momentos pactados, la venta de productos y merchandising tuvo un ritmo continuo. Es cierto, no se agotaron todas las entradas -como sí ocurrió el sábado-, pero el ambiente festivo impregnó cada rincón del Movistar Arena.

La conexión e historia que Alika tiene con nuestro país se hizo notar. Y es que no es casualidad que la artista argentina, con más de diez años de trayectoria, haya grabado su primer disco "No dejes que te paren" (2001) con la mano de algunos exponentes fuertes del rap chileno. Frente al escenario Banco de Chile, abrió la jornada con asistentes entusiastas a los cuales respondió con naturalidad, como si fuera una amiga que organizó un carrete -con el evidente olor canábico en el ambiente- junto a sus músicos, vestidos con mascarillas de esqueleto. Perfectamente pudieron haber sido un grupo de motoqueros en contra del sistema. Entre temas como 'Ejército despierta', el público no se cerró a otros estilos, mientras la vocalista de manera natural y fresca se movió por el escenario. Antes de cantar 'Fuego le vamos a dar', Alika dijo que pese a amar el estilo rastafari, algo le pasaba dentro cuando escuchaba una cumbia. No cabe duda: se ciñe de todo lo colorido que los ritmos latinos ofrecen. Y los oyentes también ofrecieron un escenario memorable: Gente con rastas, con chaquetas de cuero, poleras de Ghost y otros artistas más pesados, terminaron cediendo al innegable encanto del ritmo. Destacaron también los contenidos de sus letras, oscilando entre temáticas sociales e incluso feministas. “Si la mujer te dice que no, significa que no/ si una menor te dice que sí, significa que no” -del tema ‘Más de 18’-, reza una de ellas. Con la película súper clara, no tiene pelos en la lengua para decirlo.

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Eran un poco más de las 15, cuando las seis empoderadas integrantes de Mamma Soul abrieron el escenario y dieron rienda suelta a los sonidos del soul y el hip hop. En sus canciones, encontramos fuertes mensajes de orgullo y respeto hacia latinoamérica y un sonido donde las cuerdas del bajo y el teclado se deslizaban suavemente en canciones como ‘Dame una razón’. Para agrado de todos y todas, incluyeron el cover de ‘Estrechez de corazón’ que por ratos, por las voces y el estilo nos transportaban a la legendaria canción interpretada por Roberta Flack de The Fugees: ‘Killing Me Softly with His Song’. Así, y si  hablamos de canciones con un fuerte mensaje político, encontramos ‘La Verdad’ con un gran aura de reggae y donde hicieron una alusión a la conmemoración del triunfo de No, a 30 años del logro. Por otra parte, temas  como ‘Eternamente’ fueron coreados con gran energía por parte del público.

Cosquín Rock estaba nublado el domingo. Pero Thiago Lyra, con ayuda de sus músicos -todos vestidos con guayaberas coloridas y shorts-, hicieron que saliera el sol en La casita del blues, que se volvió una cabaña en la playa. Al principio parecía que no había muchos espectadores, pero los acordes del piano y el resto de los instrumentos terminaron la atención de muchos más con ritmos bossanova y baladas intercalados entre sí. Con una puesta en escena sólida, incluidas armonías vocales sólidas en vivo, todos parecían llevar el mar en su interior. Mención honrosa a su bajista, quien parecía disfrutar más su instrumento y la buena onda que fluía entre público y artista. Al final de un conjunto de canciones que fluían entre el portugués y el español, pidió a los asistentes que se pusieran de pie. Les enseñó una coreografía para bailar al ritmo de ‘Piranha’, single sacado el año pasado. Fue casi como Axe Bahía pero con una calidad musical mucho más artesanal y pura que el grupo popero de los 2000. Una propuesta sorprendente y que empezó con un joven que dejó sus estudios en Brasil para venir a cantar acá. Puro sol. Por su parte, Drefquila congregó a gran parte del público juvenil presente en Cosquín, al que no le importó la vacía puesta en escena- el trapero estaba solo en el escenario-, y las desafinaciones que ni su excesivo auto-tune pudo hacer pasar desapercibidas. Los presentes querían bailar y pasar un buen rato, mientras escuchaban música, para lo que el show funcionó completamente.

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Pasadas las 16 horas fue el turno de Ciro y Los Persas para salir al escenario principal. El fenómeno de su puesta en escena no puede dejarte indiferente: una cantidad de personas que se asemeja a una pequeña hinchada de fútbol, gente que corea sus canciones a todo pulmón y Ciro Martinez haciendo de las suyas entre guitarra y armónica. Abrió los fuegos con un clásico más que conocido para todos sus seguidores: 'Verano del '92' de su antigua banda Los Piojos, jugando como gran precalentamiento para todo lo que se vendría después. De ahí en más, lo de los argentinos sería solo euforia, entrega y pasión. Hacia el final, se vio un Ciro agradecido, que dio por finalizada su presentación con las ganas y la promesa de volver pronto a este otro lado del a cordillera. Cigarbox Man es sin duda uno de los proyectos musicales más interesantes de blues en la actualidad, una sólida puesta en escena, un frontman carismático y una banda que funciona como reloj suizo. El grupo logró conectarse con el centenar de personas presentes y transmitirles toda su energía.

Lo de BBS Paranoicos ya no debería sorprender. Con más de 25 años en el circuito hardcore punk chileno fueron capaces de plasmar toda la potencia, energía y corazón que le ponen a cada canción que interpretan. A la presentación de los temas más actuales contenidos en su disco “Delusional”, se sumaron los ya clásicos y siempre esperados 'Ruidos', 'La rabia', 'La victoria del perdedor', 'Calla y espera' y 'El regreso'. El broche de oro estuvo a cargo de 'Irreparable', que convocó a un pogo de las proporciones que se merecía. En resumen, lo clásico y lo más actual: equilibrio perfecto.

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Los sonidos más alegres y festivos se desplegaron cuando Chico Trujillo salió al escenario principal. Clásicos como ‘Así es que vivo yo’, ‘Gran pecador’, ‘La Fiesta de San Benito’, ‘Tus besos son’ fueron las responsables de abrir el carnaval, donde las trompetas y trombón, pusieron la mente y los pies en una caravana mágica que esta vez se caracterizó por sus fuertes componentes psicodélicos no tan solo en el sonido del teclado, las distorsiones o los efectos, sino que también en la puesta en escena, los colores y las luces. Por otra parte, una entrada melancólica en los teclados y la guitarra acústica, pusieron los pelos de punta cuando El Macha comenzó a interpretar ‘Loca’ junto a su público. Melancolía que también fue el tinte de ‘Polluelo’ donde las percusiones y el bajo fueron envolventes. Pero algo más aguardaba la noche y eso fue la aparición del vocalista de los Fiskales Ad Hok: Álvaro España, que le dió un soberbio punto final.

Rulo y el vals peruano demostraron que son solo uno. Llama la atención la naturalidad con que el nacional se mueve en este estilo, es como si nació para hacer ese tipo de canciones. Su show tocó el cielo. Se notan los años de experiencia en su forma de pararse sobre el escenario, siempre seguro y sonriente frente a la audiencia.

¿Quién no iba a reconocer las guitarras con harto delay, bronces relajados y letras melosas de Gondwana? La asistencia en el escenario temático al aire libre daba la respuesta: Nadie. Presentando temas clásicos y conocidos por su público chileno, temas como ‘Armonía de amor’, ‘Verde, amarillo y rojo’ y ‘Antonia’, en ocasiones el vocalista permitió que fuera el público el que hiciera su pega, porque sabían cada verso de estos temas clásicos. Un show que, lejos de decepcionar, fue memorable. MC Jona sorprendió con una calidad vocal impecable y sus característicos pasos de c-walk durante la presentación, un plus que no se puede negar.

Si a alguien en 2018 aún le quedaban dudas sobre Molotov, ayer se esfumaron todas. Un concierto sólido, en el que todos los integrantes de la banda tuvieron su espacio de brillar y demostrar que sí se puede tener un grupo en el que los miembros puedan cambiar de instrumento, sin nunca generar silencios incómodos durante la presentación. Además, este mismo hecho le daba frescura a su presentación.Punto aparte es la aparición de Ana Tijoux en ‘Hit Me’, la que desató la histeria de los presentes. Finalmente, lo de ayer fue una fiesta, pero no de cualquier tipo, está era una para descargar la rabia contra la sociedad y pensar un poco sobre los problemas en Latinoamérica. Prometieron volver, presentando su Unplugged para MTV. "Son el mejor público que podíamos haber tenido, gracias por estar acá" fueron las palabras de agradecimiento por parte de Ángel Parra al inicio del show, que pese a algunos puntuales problemas en el sonido, o la disposición de la escenografía, no logró ser opacada en ningún momento. Las guitarras transgredieron el cielo y los dedos se perdieron en unas elásticas melodías bluseras desde el primer minuto.

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La delicadeza en el juego del rap al que nos tiene acostumbrados Ana Tijoux es innegable. La jornada ya entraba en su recta final, y la cantante chilena salió a escena como si fuese el inicio de una fiesta. Repasó sus canciones más necesarias, esas que hablan de la urgencia de la protesta social: 'Sacar la voz', 'Mi verdad' y 'Vengo' fueron puntos altos en la presentación de la rapera nacional. A la gran calidad vocal de Anita, se le une el profesionalismo y buen sonido de su banda como un valor agregado. Por lo mismo, y a modo de interludio, Tijoux permitió un break en su show para presentar a quienes la acompañaban en trombón, trompeta, saxo, teclado y bajo. 'Somos Sur' fue la encargada de darle el término a la presentación de Ana Tijoux, dejando a todos quienes estábamos ahí más que satisfechos.

El final era de carácter altamente ilustre. Cypress Hill tiene experiencia en manejar multitudes y su actuación en Cosquín Rock Chile no fue la excepción. Las rimas de B-Real y Sen Dog hablan de calle, violencia y cannabis, con un toque latino que explica el gran cariño profesado en esta parte del mundo. La banda tiene un disco nuevo que defender, "Elephants on Acid", pero también echaron mano a clásicos infaltables. Sigue siendo impactante escuchar al público cantar "Yo quiero fumar mota" ('I Wanna Get High'), o literalmente volverse loco on 'Insane in the Brain'. Llama la atención que piezas cosecha 2018 como 'Put 'Em in the Ground' guardan el sonido noventero, altamente identificable de los formados en Los Angeles, California. Veteranos de mil batallas, ambos MCs saben perfectamente lo que la fanaticada espera de ellos, por lo que la participación de la gente se suma como un elemento más del espectáculo. Además se acompañan de verdaderos expertos: Eric Bobo en la percusión y Mix Master Mike, DJ en las últimas producciones de los fundamentales Beastie Boys, además de tener un cartel de antecedentes ligados al rock, colaborando con Ozzy Osbourne y Rob Zombie. ¿Curiosidad? Bobo también trabajó con el recordado trío de New York.

Cypress Hill fue un justo broche de oro para el debut de Cosquín en nuestro país. No fue a la escala de su evento madre, pero esta edición fue un termómetro para medir el recibimiento. Y la verdad es que existe potencial de continuar. Si nos preguntamos cuáles serían los nombres que podrían estar en el futuro, es cosa de revisar su historia: Charly García, Andrés Calamaro, Carajo, Los Fabulosos Cadillacs, Skay Beilinson, Manu Chao, Divididos, y tantas bandas del continente que merecen un escenario de estas dimensiones. En Chile hay público ansioso por la música en nuestro idioma.

María José Benítez
Jimena Conejeros
Bastián Fernández
Jean Parraguez
Paula Vivanco

Fotos: Peter Haupt - Juan Pablo Maralla

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