Color Night Lights: Fiesta multicolor

Un cartel de miedo protagonizó el primer ciclo del certamen

Miércoles 31 de octubre, 2018
Velódromo del Estadio Nacional

La noche santiaguina es particularmente acontecida en Halloween. Diversas fiestas temáticas se toman la ciudad y los disfraces abundan en las calles desde temprano siguiendo una tradición que nuestra cultura adoptó con tanto cariño. Por eso, no era extraño que algunos entusiastas usaran su mejor maquillaje, máscara o atuendo para asistir al Color Night Lights a fin de vivir una jornada que tuvo a Foster The People y a Noel Gallagher como puntas de lanza defendiendo un presente que los ve en buena forma.

El respetable empezó a llegar de a poco al velódromo del Estadio Nacional mientras sonaba el dj set de Jinco que daría paso a Dulce y Agraz, proyecto de Daniela González con una propuesta de pop fresco muy acorde a la sensación térmica que se vivía en el recinto de  Ñuñoa. Avanzando en el cartel, los fundamentales Saiko se hicieron presentes con un set cargado de grandes éxitos como ‘Cuando miro en tus ojos’, ‘Limito con el sol’, ‘Lo que mereces’ y hasta un guiño a Víctor Jara con ‘El Aparecido’, una presentación concisa que realizaron en el marco de sus 20 años y que recibió el aprecio de los presentes a esa hora.

_JPM5147.jpg

Terminada la actuación de los nacionales, llegó el momento para recibir al primer plato fuerte de la velada. La algarabía se disparó a penas apareció la leyenda “Sacred Hearts Club” en las pantallas, lo que auguraba un intenso recibimiento por parte de la hinchada local. Y así fue. Mientras la banda salía al escenario, una voz robotizada recitaba el poema 14 que aparece en “20 poemas de amor y una canción desesperada” de Pablo Neruda, estableciendo la atmósfera para dar el golpe inicial con ‘Houdini’. El último en aparecer fue el histriónico Mark Foster, quién se robó todas las miradas mientras sacudía su cuerpo al ritmo de ‘Call It What You Want’ o ‘A Beginners Guide To Destroy the Moon’,  echándose a todos al bolsillo. La capacidad de transitar entre lo orgánico y lo sintético es una de las grandes fortalezas de Foster The People, ya que  pasan de los instrumentos de cuerda a los sintetizadores con total soltura. Así, canciones más nuevas como ‘Pay The Man’ o ‘Doing It For The Money’ sumergen a los asistentes en ritmos urbanos que muestran total concordancia con el material de toda su saga.

Segmentos más guitarreros como  ‘Helena Beat’, ‘Coming of Age’ y ‘Waste’, incluso esa nube espesa de psych rock llamada ‘Pseudologia Fantastica’ o la punzante ‘Miss You’ demostraron una vez más la capacidad que tienen los muchachos para generar una electricidad envidiable en el ambiente, interactuando de manera química con la audiencia y dejando que la música hiciera el trabajo. ‘Don’t Stop (Color on the Walls)’ y ‘Lotus Eater’ mantuvieron el pulso acelerado para pasar a la devoción en ‘Pumped Up Kicks’, instante en que los celulares hicieron aún más apariciones para dejar registro de ese hit inapelable.

Tras la electrónica desatada de ‘Loyal Like Sid y Nancy’, Mark se despidió con unas sentidas palabras en español que generaron un  momento emocionante, sobre todo en los más devotos: “quiero que sepan que en estos tiempos de inestabilidad global, continuaremos luchando por lo que es correcto. Seguiremos apoyando a la clase obrera y continuaremos haciendo nuestro bello esfuerzo para crear belleza, no importa de dónde venimos, todos somos familia . Tu eres nuestra familia, todos somos hermanos y hermanas bajo Dios”. Luego de los aplausos pertinentes, ‘Sit Next to Me’ cerraba una hora y veinte minutos en que los estadounidenses hicieron vibrar a sus fieles con una gran paleta sonora que los mantuvo coreando y saltando en gran parte del concierto.

_JPM5514.jpg

Con lo de Concepción fresco en la retina, eran muchas las dudas sobre los factores que pudieran marcar la diferencia entre dicha parada y su contraparte capitalina. Esas dudas se empezaron a despejar pasadas las 22:00 horas, cuando  Noel Gallagher apareció en el escenario vestido con una vistosa chaqueta color mostaza y se colgó la guitarra para iniciar su periplo con ‘Fox Knox’.Un arranque prolongado y  psicodélico que condujo a la querida ‘Holy Mountain’, que buena parte del público coreó a mano alzada, a pesar del poco volumen que afectó a la presentación en su primer tramo y que se superó conforme avanzaba el recital. ‘Keep on Reaching’ e  ‘It’s a Beautiful World’ dan cuenta del gran trabajo que hace la banda de apoyo para lograr traducir la densidad que Noel está buscando, tratando de escabullirse del hit inmediato que tan bien sabe fabricar, como queda claro en  ‘In The Heat Of The Moment’, ‘If  I Had A Gun’ y ‘Dream On’,  en las que la gente participó más. Como era de esperarse, el peak se lo llevaron ‘Little By Little’ y ‘Whatever’, que algunos confundieron con ‘Wonderwall' en un principio, emocionantes rendiciones al extinto referente de la música inglesa noventera que tomaron un cariz especial gracias a la participación de Gem Archer y Chris Sharrock en guitarra y batería respectivamente.

A pesar de que un show ligado a la nostalgia podría ser grito y plata, el período actual de Noel tiene el riesgo como norte. El hombre, viejo zorro, dosifica y muestra confianza en su material nuevo, intercalando ‘Black & White Sunshine’, que no interpretó en Concepción, y ‘She Taught Me How To Fly’, en la que Charlotte Mariounneu tomó las tijeras para efectuar la percusión, con ‘Half The World Away’ y la infaltable ‘Wonderwall’, para rematar con ‘AKA...What a Life’, que no hacen nada más que probar el poder magnético de su composición.

El tramo final arrancó con ‘The Right Stuff’, una especie de funk setentero muy introspectivo en donde podemos ver a toda la banda en su esplendor, con una conjunción entre los vientos y la voz de la vocalista Yseé tomando el mando, abriendo  camino para que ‘Go Let It Out’, ‘Don’t Look Back In Anger’ en versión semi acústica, dedicada a Alexis Sánchez, y el acertado cover de ‘All You Need Is Love’ cierren el festival de manera triunfal. Si bien el paso de Noel en la capital no tuvo ni la intimidad ni la épica de lo vivido en tierras penquistas, aspectos difíciles de lograr en un festival, sí logra cimentar un buen precedente para que  Blondie coloque el broche de oro el próximo 10 de noviembre en la segunda parte del evento y ratificar un cartel de miedo que en esta primera pasada se paró sobre los hombros de gigantes en una fecha tan especial.

Pablo Cerda
Fotos: Juan Pablo Maralla

Galería Asociada

Contenido Relacionado