Aniversario Rockaxis 17

La consigna era celebrar
Aniversario Rockaxis 17

Viernes 15 de diciembre, 2017Teatro Teletón

La jornada era prometedora. 17 años no se cumplen todos los días y en Rockaxis, la consigna hace mucho tiempo es que cuando hay que celebrar, debemos hacerlo con todo. Este aniversario no solamente buscó canalizar la excelente salud que el rock chileno ha tenido en los últimos años, sino que, dar muestra de que este estado se ha ido construyendo en el tiempo, con un importante repunte a partir del cambio de siglo, fecha desde cuando Rockaxis ha sido testigo y ha apostado por el desarrollo de la escena del rock local. Así, a la fiesta fueron llamados a participar importantes representantes del rock y el metal chileno de las últimas dos décadas como una manera de representar tanto la diversidad de estilos que han proliferado en el país, como de aunar generaciones en una sola convocatoria. 

Pero esto debía tener un sello especial y para ello, evocando al recuerdo y resignificando el valor cultural de algunos importantes hitos de nuestra historia musical, el enunciado era revivir los discos más emblemáticos, queribles o entrañables de quienes fueron invitados a la fiesta. Bonita apuesta. Arriesgada también. La reversión de un disco íntegro en vivo es un ejercicio vinculado a grupos de alta masividad (con canciones lo suficientemente reconocibles para hacer un show sólo con un disco) o en ocasiones especiales como aniversarios y lanzamientos de reediciones, pero no en el marco de un festival con un número apretado de bandas. Con la instrucción asumida por todos, se construyó entonces un cartel que incluyó a Tenemos Explosivos con “Derrumbe y celebración” (2012), Mandrácula para tocar “Sexy” (2001), Rama para interpretar su homónimo debut, el Disco amarillo (1999), Kuervos Del Sur dando vida a “El vuelo del pillán” (2016), Criminal interpretando “Dead soul” (1997) y Weichafe para tocar su célebre segundo álbum, el disco rojo (2003). Se tomó el riesgo y con orgullo podemos decir que superó nuestras expectativas.

Fortaleciendo nuestros lazos con Colombia, se sumó a la fiesta Diamante Eléctrico, la nueva punta de lanza del rock latinoamericano. Y como invitado estelar John García con lo mejor de Kyuss, Slo Burn, Hermano y su carrera solista. 

Los responsables en abrir la fiesta fueron Tenemos Explosivos, tocando los acordes de ‘El mejor jugador del fuego’. Con cerca de 34 grados haciendo arder la tarde de viernes en la capital, el escenario era complejo a las 18:45 horas. Sin embargo, el calor y la hora no diezmaron a una fiel fanaticada que coreó a totalidad toda la presentación, quienes además, duplicaron su número entre el inicio y el comienzo del show. Con un sonido directo y enérgico, utilizaron todos los recursos necesarios para concretar una presentación más que sólida y convincente, como la utilización de samplers con sus habituales discursos de declamación política, el canto compartido con el público en canciones como ‘Todas las barricadas del mundo’ y el solo de trompeta en el final de ‘Un banquete para Tiestes’ entre acoples, ruidos y estridentes platos de batería. Tenemos Explosivos no es ni la promesa, ni el futuro del rock en Chile. Son el presente.

A las 19:35 fue el turno de Mandrácula. El grupo de Pancho Rojas es un clásico del rock nacional, sin embargo, su presentación era todo un desafío. Siendo su último disco editado el año 2001 (el mismo “Sexy”, celebrado en la jornada), el público presente desde temprano era más bien joven, por lo tanto, había que salir a conquistarlo. Un inicio certero con ‘Sexy’ y ‘Muerte al rock & roll’, demostraba porque la banda se encuentra entre lo más selecto del hard rock nacional. Los riffs, el pulso machacante y la voz protagonista de Rojas conforman los elementos que han hecho de Mandrácula un imperdible, con un formato canónico de rock y melodías dignas del mejor rock de estadio. Un show que comenzó tímidamente, pero que en la cuarta canción ya tenía al público en sintonía, con la invitación de Ra Díaz de Suicidal Tendencies al bajo de las notables versiones de ‘Narcopolítico’ y ‘Mutaburrasaurux rex’. Para el final dos regalos de su primer disco, ‘Buenos muchachos’ que hizo desplegar un lienzo gigante con el nombre de la banda entre sus fanáticos, y ‘Verde claro’, el hitazo de 1998.

El clima dentro del Teletón iba tomando forma cuando había que recibir a la tercera banda, Rama. Es increíble cómo han madurado las canciones de su primer disco con los años. Con una performance sumamente profesional, Rama es una banda que cumple con todas las aptitudes para destacar en una celebración de tal envergadura. Una fanaticada fiel y siempre presente fue el soporte constante de una presentación con puntos altos como la robustecida ‘Despegar’, el logro de las atmósferas lúgubres de ‘Cactus’ y la comunión con el público en ‘Hermano respira’. Vale destacar las sentidas palabras de agradecimiento del guitarrista Daniel Campos, no sólo a los seguidores y a Rockaxis, sino que a la oportunidad de presentarse en un marco de bandas de distintas generaciones unidas por el mismo camino de la música. Para el cierre con ‘Kilómetros’ y la despedida de la banda que regaló el primer pogo de la tarde.

Pasadas las 21:00 llegó el turno de la banda que celebraría el disco más reciente de entre los invitados, Kuervos Del Sur y su aclamado “Vuelo del pillán”. Los oriundos de Curicó son el ejemplo claro de lo que un buen disco puede hacer con una carrera. Formados el 2003 sin más alero que la independencia, debutan el 2009 con “Porvenir”. Desde ahí, lentamente fueron ganando visibilidad y adeptos a su proyecto. Sin embargo, tras “Vuelo del pillán” el año 2016, hemos sido testigos de un crecimiento pocas veces vistos para una agrupación nacional. Piezas estables en festivales locales e internacionales, rotación radial y exposición mediática, algo muy difícil de conseguir para el rock pesado y de fusión a lo largo de la historia de nuestro país. Pero tal vez lo más destacado es el aumento en su fanaticada, convirtiéndose anoche en una especie de primer número estelar de la velada. ‘Los cometas’ y ‘El árbol del desierto’ sonaron con precisión y vigor, en un teatro Teletón que se repletó frente al escenario, cantando, saltando y disfrutando a los Kuervos como si se tratara de un grupo internacional, en una hermosa escena para quienes disfrutamos y valoramos el rock chileno, mientras las miradas de quienes no conocían el proyecto variaban entre el respeto y la sorpresa. Punto aparte para la excelente versión en vivo de ‘Aguila sideral’ de Los Jaivas, como un gran mensaje de recambio.

El primer invitado internacional hacía su entrada a las 22:00 horas. Los colombianos Diamante Eléctrico ya no son una banda revelación. Con tres discos editados, invitados recurrentes a festivales internacionales como Vive Latino y Rock Al Parque, teloneros de The Rolling Stones y ganadores de los premios Grammy latinos, el hecho de no ser tan conocidos en nuestro país es un ejemplo de lo desconectados que a veces el medio nacional está de los grandes fenómenos musicales que ocurren en la región (sin duda, una tarea a resolver por todos). Con un público que exigía ser convencido, los colombianos no demoraron mucho en cumplir su misión. Parte de esta labor fue el excelente trabajo en sonido de la agrupación, con una reverberación brillante en la voz, una guitarra estridente, pero efectivamente melódica y una batería pulcra y machacante, que pronto congregaba a los asistentes, quienes incluso bailaron al ritmo de canciones como ‘Días raros’ y ‘Combustión’. El trío desafía a quienes quieren definirlos en algún rótulo ya existente. Con elementos de desert rock pero con un sonido del siglo XXI y un timbre pop omnipresente, Diamante Eléctrico tiene todas las credenciales para cargar en sus espaldas el liderato del rock latino en los años venideros. Un lujo verlos en vivo.

Criminal era uno de los platos fuertes, probablemente una de las agrupaciones más veteranas de la noche pronosticaban una buena legión de seguidores, más aún presentando en vivo su obra magna "Dead Soul" que cumple 20 años desde su lanzamiento. Pero este Criminal -en cuanto a integrantes- no es el mismo de aquel entonces, sólo su alma Anton Reisenegger mantiene viva la mística, aunque la furia se mantiene y la técnica se supera. 

La banda demostró poder, fuerza, destreza y experiencia. Escuchar cortes como 'Scapegoat' que poseen todo ese death metal antiguo de la época de Pentagram o uno de los cortes más coreados, como 'Hijos de la Miseria' se hacen carne, sangre y fuego de lo que es Criminal para la escena nacional. Otra de las composiciones para destacar es -sin duda- 'Collide', la que tuvo una recepción increíble y rememorar toda esa época de fines de los noventa con sus videos en MTV latino y recordadas presentaciones en el extinto Manuel Plaza. Criminal sonó mas crudo que las versiones del "Dead Soul", Anton canta más gutural, el sonido fue certero, primitivo y eso le dio un toque muy especial a su sonido, y llamó la atención que mucha gente que claramente no gustaba del estilo, recibió muy bien a la banda.

La presentación de Weichafe era una prueba de fuego. A poco más de un mes de la salida del baterista Roberto Ugarte, el relevo fue tomado por Diego Ormazábal, miembro de la familia weichafera y rostro conocido para los seguidores más acérrimos. Tras algunas fechas en el extranjero y unas presentaciones menores en Chile en los últimos días, su presencia en el aniversario de Rockaxis significó el verdadero debut masivo en suelo chileno de la nueva formación, preparando el camino para su participación en el décimo aniversario de Woodstaco y la Cumble del Rock Chileno el verano entrante. 

Como es costumbre, el grupo abrió el show con el recibimiento de un enorme lienzo rojo sostenido por sus seguidores, flameando entre las cabezas activas de la masa mientras la batería anunciaba que el tema escogido para comenzar era ‘Salvador’. Le seguiría ‘Respiro la luz del sol’ con un Teletón coreando a fuego el mantra que cierra el tema, para luego invitar a Franz Mesko al saxofón en reemplazo de la armónica en una notable versión de ‘Sombras de ayer’. ‘Dios es sólo para algunos’ que convirtió el escenario en un coro a capella, ‘Las cosas simples’ en su nueva versión blusera y ‘Pan de la tarde’ fueron la pausa en medio del ímpetu rockanrollero del trío, hasta el turno de ‘Ripio y soledad’, que agitó las aguas nuevamente. 

Uno de los momentos más interesantes de la jornada fue cuando nuevamente invitaron al escenario a Franz Mesko, al productor Andrés Celis y el baterista de Como Asesinar A Felipes, Felipe Salas, para tocar una chamánica versión de ‘Rin del angelito’ de Violeta Parra, estrenada en la mañana por la banda en compañía de Macha Asenjo. Para el cierre con ‘Pichanga’, se sumó Olivia Alarcón en la guitarra, cerrando la presentación con un Angelo Pierattini bajando del escenario y cantando el final de la canción en medio del mosh, en una de las escenas más épicas recordadas por los seguidores de trío. Si bien, es notorio que a banda está trabajando en el fiato que nos tenían acostumbrados, el peso de las canciones y la comunión con el público se mantiene intacto, dando luces positivas para los nuevos caminos que tomarán en el futuro.

A las 1 de la mañana en punto el riff denso e inconfundible de 'Gardenia' dio comienzo al show de John Garcia. Lamentablemente parece  que el cierre no era lo más esperado, puesto que a esa hora la convocatoria en el Teatro Teletón bajó, quedando en el lugar los más incondicionales de Kyuss y García, lo que por otro lado como aspecto positivo dejó el hecho de que era más fácil desplazarse hasta los puestos de adelante y ver al vocalista de cerca.

Valió totalmente la pena quedarse, porque en los 80 minutos siguientes Garcia y su banda dieron una presentación brillante, sólo opacada por un acople en las frecuencias más bajas al inicio que logró ser balanceado con rapidez. El cantante mostró un registro impecable, sólido y casi mejor que nunca, llegando a todas las notas y con un sonido que parecía salido directamente de un cedé, con su esencia e inflexiones en plenitud.

Como la diferencia a favor respecto al recordado concierto de Kyuss Lives! en el mismo escenario en 2011, donde Garcia sólo se dedicó a cantar, esta vez el hombre realmente se veía disfrutándolo, entregando todo y también mostrándose más comunicativo y conectado con el público. Los clásicos de Kyuss fueron la columna vertebral del setlist, pero los temas más recientes de las entregas solistas de García no destiñeron para nada al lado y sonaron sólidos y prendidos para el público, que gozó del show a todo momento con fidelidad, fanatismo y genuino placer.

Momentos más altos y especiales del show podríamos enumerar en la dupleta de inicio de 'Gardenia' y 'Supa Scoopa and Mighty Scoop', 'One Inch Man', 'Thumb', 'Conan Troutman', 'El Rodeo', 'Whitewater', la celebrada 'Pilot the Dune' (del EP de culto "Amusing The Amazing" de Slo Burn, de 1997) y el cierre con la obligatoria 'Green Machine' para un show que inevitablemente y para los más fanáticos se hizo algo corto, condicionado por el horario ya que a las 2 con 20 de la mañana era poco probable poder seguir a todo rock en el Teletón.

Más de alguno de los asistentes extrañó material de Unida o Hermano en el set, pero eso también pasa porque los fanáticos siempre quieren más. Pese a su brevedad, el show de John García fue sólido, con un excelente trabajo tanto del cantante como su banda de apoyo, y fue un cierre distinguido para la celebración de los 17 años de Rockaxis. El tipo, sencillísimo y afable bajo el escenario, sobre las tablas es un portento de voz.

En el balance el resultado es completamente positivo. La noche dejó postales inolvidables como el encuentro de Ra Díaz con Mandrácula, el público concurriendo en masa a Kuervos Del Sur y Criminal, los improvisados bailes de los asistentes en Diamante Eléctrico, el ímpetu de Tenemos Explosivos, la madurez de Rama, Pierattini en medio del mosh en ‘Pichanga’ y un John García dominando un excelente show.¡Gracias a todos! ¡Vamos por más!

Cristofer RodríguezPedro OgrodnikClaudio Torres

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