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Alain Johannes: Nuevas formas de resistir

El músico sigue reencontrándose con su hogar
Alain Johannes: Nuevas formas de resistir

Miércoles 18 de octubre, 2017
Matucana 100

“Un segundo”, se excusa Alain Johannes. Su cigar box guitar no está desplegando el sonido esperado y es imperioso afinar para alcanzar el tono correcto. Ese simple gesto demora unos pocos minutos pero está cargado de un simbolismo y entrega un mensaje inequívoco: Johannes está sumamente cómodo en su papel de frontman y dueño de la fiesta. Sobre el escenario de Matucana 100 está con los suyos, músicos acompañantes y público. Todos en una sincronía hermosa. Existe una intimidad entre todos los componentes, posibilitando la alquimia entre el sonido primario y la aceptación posterior. Una epifanía revelada en un minúsculo, rutinario y previsible gesto. Magia, que le llaman. Por supuesto, el hechizo requiere de más cosas con el fin de mantenerse. Y en eso, Johannes gana. Gana mucho.

Cuesta explicar el apabullante dominio en la guitarra que tiene el músico nacido en Chile. ‘Kaleidoscope’ es una locura, un solo deslumbrante, ingeniosa y desconcertante en dosis parecidas. ‘Gentle Ghosts’ es otro parámetro de virtuosismo, aunque desde un vértice opuesto: el acústico, misma situación de ese arrumaco llamado ‘Return to You’. Estos ejemplos sirven para explicar por qué Johannes ha llamado la atención de Queens of the Stone Age, PJ Harvey, Chris Cornell, Arctic Monkeys o Them Crooked Vultures, su ductilidad para abordar estilos y sabores e imprimir de su formación. ‘Reach Out’ tiene ese tufillo a funk, ‘Endless Eyes’ debe mucho a sonoridades de medio oriente, mientras que ‘You’re My Diamond’ de Eleven, es un blues que se deforma de tal forma, llegando al stoner más espeso. El resultado es tan genial que se permite una licencia que suena a tesoro: ‘Tomorrow Speaks’, que no aparecía en un show desde mediados de los 90.

La expansión sónica de Alain Johannes adquiere dicha dimensión en vivo gracias a los guardianes con los que comparte escenario. No vamos a descubrir la experticia de Cote y Felo Foncea, pero siguen sorprendiendo. ‘Nature Wants to Kill Me’ es un bombazo que se sostiene en gran parte por el desempeño  del baterista, mientras que su hermano en teclado y coros cumple con la difícil misión de reemplazar bajo y órgano en ‘Hangin’ Tree’ -cuya composición fue relatada por su autor, en un alto que Queens of the Stone Age se tomó para tomar desayuno, dejando a Alain totalmente solo. Una cooperación fundada en la amistad, con un Johannes refiriéndose a ellos como “hermanos musicales” y con los que va a grabar un disco de estudio.

Escuchando y analizando la obra de Alain Johannes, se percibe una melancolía ineluctable, reforzada en su voz y la manera en que aborda piezas como ‘Unfinished Plan’. La muerte de Natasha Shneider se siente en cada una de las notas, en el tono del escenario -oscuro, con humo y leves explosiones de luces- y en todo lo que rodea al artista. Una pena que se vive mejor haciendo música, acompañado de amigos y tocando frente a ellos, porque así se sintió ayer en Matucana 100. La música es sanadora y Alain Johannes lo sabe, creando nuevas formas de resistir.

Jean Parraguez
Fotos: Peter Haupt Hillock

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