Against Me! en Chile: Alma rebelde

Laura Jane Grace y un debut sin puntos bajos

Lunes 15 de octubre. Domo San Diego

“True trans soul rebel” canta Laura Jane Grace. Va casi una hora de show y la líder de Against Me!, con su pelo, mojado por el sudor, cayéndole por sobre su rostro y mientras rasguea su guitarra con fuerza, grita con emoción esas palabras, que son más que un simple coro, son una declaración de principios, son una consigna, son la definición de lo que es, de lo que ha sido y de lo que será por siempre. Está gritando que es una “trans de verdad con alma rebelde”, con algo de alegría, quizás con un poco de rabia, pero principalmente con una seguridad y propiedad para estar parada arriba de un escenario, tal como lo soñaba a los cinco años, cuando alucinaba con las presentaciones de Madonna que veía por televisión y anhelaba con llegar a ser un día como ella.

“Deberías haber sido madre, deberías haber sido una esposa, deberías haberte ido hace años, deberías vivir una vida diferente”, dice Laura en la recta final de ese tema. Cuatro oraciones que probablemente se replicaron por su cabeza en numerosas ocasiones, cuando a escondidas se ponía los vestidos de su mamá y encontraba cierto alivio a los tormentos que enfrentaba desde muy chica, o cuando se sacaba sangre y escribía en una hoja de papel un pacto con el diablo, pidiéndole que por favor al día siguiente le permitiera despertar como una mujer adulta, para así tomar sus cosas y escapar para siempre de la vida que llevaba hasta entonces con un sexo asignado distinto a su identidad de género y con un nombre que tuvo por más de 31 años y del cual nunca se sintió identificado: Thomas James Gabel.

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Cincuenta minutos antes yo estaba abajo del escenario, esperando ver por primera vez en Chile a una de las bandas que más amo. Ya había tocado Mondronauta, el grupo liderado por el vocalista de Nosindependencia, quienes en casi media hora habían brindado una interesante presentación con un sonido similar al de la última etapa de su ex banda.

Ahí estaba, esperando ver con algo de distancia la presentación de Against Me para escribir una texto del debut del grupo en el país, pero apenas Laura Jane Grace salió a escena no pude contenerme. A la mierda con el periodismo objetivo, a la mierda con esa distancia para escribir una crítica. Está tocando por primera vez en Chile una de las bandas favoritas de mi vida y es imposible aguantarme, lo voy a dar todo. Voy a dar mi vida porque he esperado por este momento casi quince años.

‘Fuck My Life666´ es el tema escogido por el cuarteto de Gainesville para abrir su presentación en Chile. “No tengo el corazón que encaje en la herida de tu dedo”, canta Laura en una de las estrofas de la primera canción que está tocando en Chile, y que forma parte de “Trasgender Dysphoria Blues” (2014), disco editado dos años después de que Laura, hasta ese entonces llamada Tom, dijera públicamente en una entrevista en la Rolling Stones que era una mujer transgénero.

‘White Crosses’ continúa con el repertorio y luego es el turno de ‘Pints of Guinnes Make You Strong’, y yo que estoy en medio del público no aguanto la emoción, y me subo encima de ellos, avanzo gracias a brazos solidarios que evitan que caiga, logro acceder al escenario y veo a Laura cantando el tema mientras me mira a los ojos. Sólo atino a abrazarla para cantar junto a ella esa canción que se convirtió en una de mis favoritas hace varios años atrás, ese tema que Laura escribió para dedicársela a su abuela, quien tras la muerte de su esposo en 1964 nunca pudo amar a nadie más.

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Hay menos de 300 personas observando el show de Against Me!, la mitad de la gente que cabe en el Espacio San Diego, el lugar escogido para el debut del grupo. Es muy poco público para un grupo que encabeza festivales en Estados Unidos y en Europa, que ha compartido escenario en estadios con bandas de la talla de Foo Fighters y Green Day, pero que en Chile sólo logra atraer a un puñado de personas. "¿Cuáles serán los motivos para que bandas como Aganinst Me no peguen acá?", me pregunto, mientras a la rápida trato de buscar una respuesta y pienso que el grueso del público local que escucha punk rock estadounidense se quedó pegado en los noventa, en Bad Religion, en NOFX, en Pennywise, y de ahí no quiso salir jamás.

Pero no importa la escasa asistencia, porque es esa intimidad y esa cercanía la que impregna al show de una mística que difícilmente se puede sentir en lugares más grandes. Me acuerdo cuando años atrás veía videos de Against Me! tocando en pequeñas salas y clubes. Uno de los videos que más veía era 'Cliche Guevara' tocado en un local llamado Milk y ahora precisamente lo estoy escuchando en medio de un desenfreno muy similar al que veía en ese video.

“A new way on, a new way on”, canta Laura acompañada por las voces de decenas de fanáticos que corean esa canción, que suena igual a como aparece en “As The Eternal Cowboy”, disco publicado en 2003 a través de Fat Wreck Chords, y que le valió a Against Me!, hasta entonces una banda incipiente dentro el punk anarquista estadounidense, ser tildados como unos vendidos por aceptar 25 mil dólares para fichar por el sello de propiedad de Fat Mike. Y es que de verad ese tema suena perfecto, quizás porque Laura no sólo está flanqueada por James Bowman en la guitara, sino que también por Andrew Seward, quien grabó el bajo de esa placa y que, tras un par de años de ausencia, hace unos meses atrás decidió regresar a la banda. Pero si alguien se luce en esa canción es Atom Willard, quien en cada uno de los precisos golpes que le da a la batería reafirma que su incorporación al grupo en 2013 fue un gran acierto tanto para su dilatada trayectoria como para el devenir de un grupo que en ese entonces atravesaba por bastantes dificultades para dar con una alineación estable.

'Cliche Guevara' fue precisamente el tema con el que conocí a Against Me! hace quince años atrás, el tema con el que me volaron la cabeza, con el que comprendí que el punk rock podía ser más de tres acordes tocados a una velocidad endemoniada.

El 2014 estaba estudiando en Madrid y Against Me! anunció una gira por Europa, como soporte de Bad Religion. Me compré la entrada con tres meses de antelación y esperé esa fecha con mucha ansiedad. Era la primera vez que los iba a ver en vivo. Días antes del show, me robaron la billetera y perdí mi carnet de identidad. Nada muy terrible, pensé. El día del concierto publiqué en Facebook el video al que hacía mención más arriba y escribí “al fin voy a ver a Against Me! en vivo”. Tras hacer la fila durante unos minutos y estar a pocos pasos de acceder por la puerta de la sala La Riviera, un guardia me detiene y me pide mis documentos. “Este lugar es para mayores de edad, sin documentos no puede entrar”, me responde, mientras yo intento explicarle que me los robaron, que tengo 28 años, que soy de otro país y que por favor me deje entrar. “Sin documentos no vas a entrar”, me reitera con un rostro serio y una voz seca. La desesperación empieza a apoderarse de mis emociones y comienzo a comprender que ese día que había esperado con tanto anhelo se iba a convertir en un desastre. Tuve que tomar un taxi para ir a mi casa a buscar mi pasaporte, el cual me costó un par de euros más que la propia entrada. Cuando regresé al lugar, el show de Against Me! estaba terminando. Me lo perdí casi todo. Quizás por eso estoy más extasiado que en cualquier otro show, porque por fin me estoy sacando la rabia de ese pésimo día que viví cuatro años atrás.

‘Joy’ y ‘Energizer’ son la pincelada escogida para rememorar los tiempos del “Searching for a Former Clarity”, el último disco grabado por Fat, el último paso de Against Me! antes de dar el salto a las grandes ligas al fichar con el sello Sire, filial de Warner. Y, curiosamente el tema que sigue es ‘New Wave’, canción que da nombre al disco editado en 2007 y producido por Butch Vig, el mismo hombre detrás del “Nevermind” Nirvana. Esa placa, que tiene un felino en su portada que veo tatuado en un par de brazos de personas que al igual que yo se desviven en medio del pit, le dio una fama insospechada a Against Me! en ese entonces y les valió que los tildaran de vendidos una vez más y con más fuerzas que años atrás.

‘Walking Is Still Hones’ y ‘Those Anaracho Punk Are Misteryous’ vuelven a captar la atención de los fanáticos de antaño para después dar paso a la etapa más nueva del grupo con ‘Transgender Dysphoria Blues’, a estas alturas un himno para la comunidad trans.


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“Si hubiera podido elegir, habría nacido mujer. Mi madre una vez me dijo que me habría llamado Laura. Crecería para ser fuerte y bella como ella”, dice Laura minutos después en ‘The Ocean’, canción escrita hace once años y que, pese a que en ese entonces ni sus compañeros de grupos ni sus fans entendieron su significado, es la muestra más explícita de lo que sentía Laura antes de ser Laura.

Tras abandorar escena, la vocalista de Against Me! vuelve al escenario acompañada de una guitarra acústica, mientras que desde el público se corean cánticos con su nombre y el de su banda. Laura interpreta una bella versión de ‘The Best Ever Death Metal Band in Dento‘, canción de The Mountain Goats, y luego ‘Two Coffins’. Me encantaría recordar con exactitud los temas que siguieron tras su vuelta a escena, pero las cervezas y la emoción que a esas alturas eran las dueñas de mi cabeza, poco contribuyen a aquello. Sólo me recuerdo a Laura cantando ‘Baby, Im Anarchist’, y a mí nuevamente arriba del escenario para que ella me prestara el micrófono y me dejara corear una estrofa de la canción: “Cause baby, I'm an anarchist, You're a spineless liberal”, canto para volver a sumergirme en medio de la gente tras vivir uno de los momentos más emotivos que he vivido en un show.

‘Sink, Florida, Sink’ termina con una presentación que se extendió por cerca de hora y media y yo con los ojos humedecidos aplaudo con fuerza mientras grito “gracias, Against Me!, gracias Laura”. Menos de 300 personas fuimos testigos de la primera presentación de una banda que se atrevió a refrescar el punk rock, cuando estaba cooptado por los sonidos procedentes de California; una banda cuya vocalista tuvo que vivir numerosas batallas internas para atreverse a decir a viva voz quién es; una banda que a lo largo de su trayectoria ha sido criticada y tratada de vendida cada vez que decidían abandonar su zona de confort y abrirse espacio en nichos más masivos dentro del punk rock; una banda que pese a llenar estadios y encabezar festivales, escogió un pequeño recinto en Santiago para abrir su gira sudamericana; una banda que al menos a mí, me ha entregado enseñanzas y lecciones por casi la mitad de mi vida.

Y, mientras termino de escribir esta reseña en medio de varias tareas laborales que estoy ejecutando a la vez, me desajusto el nudo de la corbata y empiezo a pensar que me encantaría dejar mi trabajo en un lugar en el que no me siento para nada representado, dejar de fingir de lunes a viernes fingiendo ser alguien que no quiero ser. A ver si aprendo de Laura y de su valentía para enfrentar la vida, a ver si puedo dejar todo de lado y ser, tal como ella lo canta y tal como lo soñaba cuando el punk rock llegó a mi vida hace varios años atrás, un alma rebelde.

José Pedro Rossel

Fotos: Peter Haupt

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