Un Tesoro Rescatado De Las Profundidades

Es conocida la anécdota de Victor Jara que cuenta que cuando escuchó a Los Blops les dijo: "Ustedes tienen un tesoro, traten de cuidarlo". Paradójicamente la agrupación se separó abruptamente en 1973, dejando una huella casi legendaria e imborrable dentro de la música chilena. Después de más de 25 años de la aparición de su último disco, por fin, haciendo justicia a una creación de tanta jerarquía como la de Los Blops, el sello BMG reeditó en formato cedé los tres álbumes que alcanzaron a editar: "Los Blops" (1970), "Del Volar de las Palomas" (1971) y "La Locomotora" (1973). Para la ocasión se juntaron músicos de distintas épocas de la agrupación formada originalmente en 1964. Y esto se viene en serio, porque esta nueva encarnación del grupo compuesta por Juan Pablo Orrego, Pedro Greene, Eduardo Gatti, Carlos Fernádez y Andrés Pollack, promete seguir adelante y más allá de la nostalgia, haciendo música en el presente para perpetuar, de alguna manera, el tesoro de estos pioneros de la música nacional.


¿Por qué reeditaron los discos en este momento preciso, sentían una especie de deuda o fue sólo algo que les plantearon? ¿Cómo fue y por qué en este momento preciso?

Juan Pablo: "Es una historia larga, bastante curiosa y media metafórica. Se perdieron todos los masters de Los Blops. Primero el del homónimo y el del segundo y posteriormente, el de la "La Locomotora". Desde ese momento, siempre tuvimos las ganas de reeditar este material, porque sin creernos la muerte, pensábamos que era un aporte importante para la cultura de este país y que merecía estar accesible para el público. Finalmente, Eduardo (Gatti), que siempre ha mantenido su música tan viva y sus contactos con el medio, hizo sus gestiones, se movió y logró concretar este interés por parte de BMG de reeditar los 3 discos, rescatándolos del vinilo, remasterizándolos y poniéndolos en formato cedé. Para nosotros es una cosa maravillosa saber que el público, aunque no sea el sonido el mejor, pueda tener acceso a este material en las calles. De hecho, hemos sabido que se están vendiendo muy bien los discos".


Realmente Los Blops eran una especie de eslabón perdido dentro de nuestras raíces musicales y anteriormente sólo se podían escuchar en algunos cassettes que eran una especie de tesoro ¿Sentían que había un cierto mito con respecto a ustedes?

Juan Pablo: "Sí, de hecho a mí me ha sorprendido eso estos últimos años. Estamos hablando de décadas, recuerda que Los Blops se acabaron en 1973. Sin embargo, hace un poco tiempo atrás de repente un taxista me reconoce como un Blop, o alguien me para en un supermercado. Unos jóvenes así alucinados me dicen: "Tu eras de Los Blops". Es decir quedamos ahí como muy encajados en la memoria cultural de nuestro país. Y creo que hay razones del por qué sucedió esto, razones que las podemos analizar en retrospectiva, porque en la época no teníamos conciencia que estábamos siendo tan pioneros, tan emblemáticos. Eso viene después y ahora veo las razones y las entiendo un poco".


¿Cómo cuáles razones?

Juan Pablo: "Hicimos cosas nuevas, mezclamos raíces, combinamos instrumentos eléctricos con acústicos, cosas que no se hacían en esa época. En el fondo hicimos una música que era bien inclasificable. De hecho, siempre nos pedían que nos pusiéramos una etiqueta...¿Qué es lo que tocan?. En ese sentido, nosotros teníamos siempre una postura como media anárquica y tampoco estábamos ni ahí con clasificarnos. Finalmente los medios nos tildaron como folklore urbano. No estábamos cerca de nada de lo que se tocaba en esa época. Aunque empezamos como rockeros, cuando iniciamos la fase Blops con nuestras propias canciones, hicimos una música muy precursora para Chile".


¿De qué música ustedes se nutrían en esa época para hacer una música tan ecléctica?

Juan Pablo: "Escuchábamos a Cream, Eric Clapton, The Doors y Los Beatles por supuesto, entre otros. Por el lado de Pedro (Greene), nos llegaba la parte más jazzera de Miles Davis y del jazz fusión en general y por Eduardo, lo más bluesero y su gran admiración por The Rolling Stones. Lo curioso fue que lo que nos salió cuando nos decidimos a componer fue una cuestión que nos sorprendió hasta a nosotros mismos. Lo que brotó fue una cosa muy rica y nunca pensada de una manera deliberada de decir agarremos este estilo y desarrollémoslo. Fue absolutamente espontáneo".


Hablemos un poco de los discos ¿Qué diferencia y evolución fueron teniendo entre uno y otro?

Juan Pablo: "Creo que sin duda los dos primeros están mucho más conectados, más unitarios y parecidos. "Los Blops" es más simple, "Del Volar de las Palomas" es bastante más elaborado y mucho mejor terminado. También en este último todos los temas tiene letras, en comparación con el primero que encuentras más elementos instrumentales. En el tercero ya no hay letra sino que una especie de dialecto raro".


Pero el gran cambió vino en "La Locomotora" cuando decidieron volverse absolutamente eléctricos y mucho más progresivos y experimentales.

Eduardo:"Lo que pasa es que nosotros éramos como parte de la historia que estaba sucediendo en Chile. Entre 1970 y 1973, sencillamente fueron años vertiginosos, tanto así, que cuando miro para atrás, esos tres años, en mi experiencia personal, equivalen como a diez. Creo que eso se reflejó en los discos. Es decir, estábamos viviendo cambios políticos, artísticos y espirituales todos los días. Además, en el mundo estaban sucediendo muchas revoluciones, entonces era realmente interesantísimo estar ahí en el medio. Creo que nosotros éramos una especie de bote que iba en la cresta de una de estas olitas, como surfeando, pero a una velocidad que apenas teníamos tiempo para mirar por la ventana".


Juan Pablo: "Claro, pero concretamente el quiebre que sucedió entre el segundo y el tercer disco se debió a un hecho bastante puntual. Fuimos al Festival de Viña en realidad impuestos a los organizadores por la Unidad Popular como dentro de un paquete de bandas pro gobierno. Nos recibieron pésimo, no nos dejaban ensayar y nos trataron muy mal. Nosotros íbamos humildemente con esta joyita que era nuestra música que la ensayábamos 10 horas diarias. Era nuestra vida y cuando le ofrecimos esto al público nos pifiaron durante los tres días de una manera monumental. El público nos confundió porque nos vio dentro de un paquete de la U.P. al que nosotros ni siquiera pertenecíamos. Nunca hicimos música política y aunque trataron de que la hiciéramos nos negamos rotundamente siempre. Entonces en reacción a eso nos pusimos a experimentar y a improvisar, dejamos nuestro lado acústico y de ahí salió "La Locomotora".


Aunque esta pregunta se las deben haber hecho muchas veces ¿por qué en definitiva se separaron, por las circunstancias externas -como la perdida de los masters o el ambiente después del golpe- o más bien por una razón interna?

Eduardo: "Creo que fue una mezcla de ambas cosas. Cuando volvimos de Buenos Aires la cosa estaba bien deteriorada y había distintas vocaciones en cada uno de nosotros. Juan Pablo ya no tenía muchas ganas de volver a la música, Sergio Bezard (baterista de la época) quería irse a Estados Unidos y en el fondo era muy difícil volver a establecer la comunidad que teníamos por todo lo que estaba pasando. Había toque de queda, todos los lugares estaban cerrados y realmente el ambiente era muy malo como para seguir. En todo caso, no fue que vino el golpe militar y se terminó la banda, ya antes se sentían que las cosas iban mal para continuar".


Juan Pablo: "Incluso nosotros seguimos en 1974 con Carlos Fernández -actual encargado de los bajos- e hicimos un trío con Eduardo que en realidad duró un verano. Pero me acuerdo perfectamente que estábamos bien desesperados por el ambiente que había en el país".

Hablemos un poco de la historia de la banda. Pasaron muchos integrantes y se formaron muy temprano en la década de los 60. Incluso ahora hay integrantes de distintas épocas. Cuéntenme de esos años olvidados de la historia del rock chileno y de los inicios del grupo.


Pedro Greene: "En 1964 se armaron Los Blops a raíz de que mi hermano y yo, que vivíamos en una casa de Pedro de Valdivia Norte, descubrimos que el vecino contiguo tocaba guitarra eléctrica. Resultó ser Julio Villalobos. Entonces nos hicimos amigos y empezamos a tocar y el grupo se armó específicamente para actuar en una fiesta. Le inventamos el nombre y tocamos como The Blops la primera vez. Después el grupo comenzó a tocar en festivales de rock de colegios, sobre todo en el Manuel de Salas. No fue hasta 1967, cuando mi hermano se fue a vivir a Europa, donde vive hasta el día de hoy, que yo junto a Julio, que éramos los originales, decidimos reclutar a la banda en masa a mis primos Felipe, Andrés y Juan Pablo Orrego. Con ellos teníamos una amistas y una afinidad espiritual y musical enorme. Andrés cantaba, Felipe tocaba la guitarra y Juan Pablo el bajo. En 1968 se armó la primera ramada de Isla Negra, porque todos veraneábamos en la casa del abuelo de los Orrego. Arrendamos una carpa de circo y la pusimos en la cancha de fútbol y empezó a concurrir prácticamente todo el litoral central a esta ramada. Fue una época muy especial, porque estaban las revoluciones jóvenes de mayo del 68 -por ejemplo- y había una conjunción mundial de la juventud en una revolución política, social, espiritual y filosófica muy interesante. Siento que en esa época Los Blops fueron catalizadores de los nuevos vientos libertarios que se estaban respirando, pero a diferencia de otros grupos, con cierta trascendencia filosófica".


Juan Pablo: "Claro, pero no fue hasta la ramada de 1969, que nosotros estábamos ensayando en la casita de mis abuelos muy deprimidos porque el guitarrista Felipe Orrego se había quedado con un examen de medicina para marzo y no podía tocar con nosotros. ¿Qué hacemos sin guitarrista principal? Entonces estábamos en eso cuando de repente apareció Eduardo en un mini rojo, medio tímido, y a dentro del auto tenía su amplificador Fender y su guitarra Gibson. Nosotros lo conocíamos de antes y lo admirábamos por el trabajo que hacía en su grupo que se llamaba The Aparitions. Era el Clapton chileno. Entonces llegó este personaje y nos pregunta: "¿Puedo tocar con ustedes?". Obviamente que nosotros le dijimos que sí y así fue como Eduardo se integró a la banda".


Pedro: "Después, a fines de 1969, me fui a estudiar percusión a Estados Unidos, pero ya en esa época ya se había producido un núcleo composicional entre Juan Pablo, Julio y Eduardo, que antes de irme alcancé a ver".


Volviendo al presente ¿qué va a pasar en concreto con esta nueva formación de Los Blops?

Eduardo: "De concreto creo que tenemos mucho terreno ganado. Primero que todo está el sello que editó los discos y eso es una gran cosa. Con ese respaldo, el próximo año la idea sería, en la medida que consolidemos la parte en vivo, empezar a trabajar en un álbum con las nuevas canciones que ya estamos haciendo".


Hablemos un poco de la temática de las letras ¿qué elementos fundamentales o qué veta más o menos podemos encontrar en la lírica?

Juan Pablo: "En primer lugar era muy espontáneo lo que hacíamos, no era ideológico, aunque sí estábamos influidos por todos los cambios que estaban ocurriendo en el mundo. Una cosa importante era que todos participábamos del Instituto Arica en un proceso de búsqueda interior, como pensando un poco que si quieres cambiar el mundo, primero tienes que mejorarte a ti mismo. Creo que las letras reflejan esa búsqueda interior, en una cosa muy sincera y humilde, pero muy abierta al cosmos y a ese ámbito humano tan confuso como el dolor y la búsqueda de la belleza".


Eduardo: "Por lo menos, desde mi punto de vista, con lo que respecta a las letras hay tres elementos que son fundamentales. La primera, y que cubre a las demás, es que fuimos una generación que leyó mucho. Los libros eran baratísimos y todos teníamos grandes bibliotecas. Lo otro, son dos influencias básicas. Una es Bob Dylan. A partir de escucharlo a él yo dije "se pueden hacer letras inteligentes". Porque antes de eso todo era muy simple y banal y está bien, pero yo no tenía ganas de hacer eso. Creo que a todos nos marcó y además lo agarramos del primer disco. La última influencia es sin duda la Violeta Parra, que también nos mostró una forma de hacer letras que ya eran otro cuento. Para mi esos son los tres pilares que más nos influenciaron en cuanto a la lírica".


Pedro: "Creo que a nosotros como generación nos quedó claro desde el principio el asunto de la no-violencia. Eso es algo que sucedió sin siquiera ideologizarlo. Posteriormente cuando nos empezamos a meter a estudiar en escuelas espirituales como el Instituto Arica y otros, nos dimos cuenta que efectivamente está cuestión tenía una coherencia psicológica y filosófica. Después las vidas de cada uno han sido coherentes, porque algunos hemos sido artistas y otros, como en el caso de Juan Pablo, ecologistas. Eso fue una cosa que nos quedó marcada de esa época".


Hay una frase que leí en un artículo mientras investigaba sobre ustedes que me pareció muy apropiada y que era: "Los Blops están sepultados en el recuerdo menos popular de lo colectivo" ¿Qué piensan de eso?

Eduardo: "Creo que algo de eso hay porque Los Blops nunca fueron masivos y nunca pretendieron serlo. Nosotros realmente hacíamos música porque amábamos lo que hacíamos. No teníamos un relacionador público, había poco contacto con la prensa y cuando nos entrevistaban contestábamos cualquier cosa como imitando un poco a Los Beatles".


Juan Pablo: "Incluso te digo algo que te va a sorprender. Los Blops en su pic de actividad sólo tocamos en Santiago y Concepción, entonces es increíble que hayamos dejado esta estela. Eso fue todo. Nos presentábamos harto en Santiago e hicimos una gira en los campamentos populares pero llegamos sólo hasta Los Vilos. Por eso te digo que es sorprendente la trascendencia que ha tenido el conjunto".


¿Cómo ha sido la experiencia de volver a tocar y crear nuevamente después de tanto tiempo?

Eduardo: "Es súper rico, porque estamos más conscientes de lo que hacemos y en dónde nos encontramos parados. Antes, mucho de lo que nos sucedía, eran procesos inconscientes, entonces ahora es distinto porque tienes toda la experiencia de tantos años".


Juan Pablo: "Te juro que siento que es un privilegio poder juntarse a tocar. Para mí el ensayo es un placer tremendo en medio de todo este lío tremendo que hay en el mundo. La magia, la música, los amigos, es realmente una cosa muy fuerte y un verdadero lujo".


Pedro Green."Por eso vamos a seguir, porque la intención no es hacer una especie de nostalgia de Los Blops, sino más bien el hecho de que permanezcamos juntos, más allá de la razón inicial que era apoyar la edición de los tres discos, se debe simplemente a que estamos felices de volver a tocar".


Para terminar con lo que respecta a la banda ¿cuál creen que es el legado espiritual y musical que Los Blops dejaron en la música chilena?

Juan Pablo: "Creo que uno de los elementos más destacables fue que nos atrevimos a hacer algo propio, con identidad cultural, que es un tema muy vigente y muy importante para mí. Lo otro que subrayaría es que la música de Los Blops siempre ha sido colectiva en términos de arreglos. Es una música que se entreteje entre todos".


Eduardo: "Otro punto importante es que el grupo nunca ha transado con la gran avenida o con el mainstream. Nunca lo vamos a hacer porque no estamos en la parada de preocuparnos de competir o que nos produzcan en Miami. No es nuestro norte. Ese es otro ámbito súper respetable pero no es lo nuestro. Creo que eso habla por sí solo y demuestra algo".


En tu caso Eduardo ¿Cómo fue la experiencia de haber participado en el taller que dio el guitarrista Robert Fripp en Chile hace un par de años?

Eduardo: "Para mí fue una experiencia maravillosa, porque lo que hace Robert Fripp es un taller de una semana en que no solamente se toca guitarra, sino que se te enseña una disciplina de vida que dura día y noche. Con una levantada temprano, meditaciones, talleres, conversaciones, notas de estudio, almuerzos colectivos que son muy interesantes por lo que se produce ahí. Entonces fue como un oasis en un mundo como el de ahora, fue realmente fantástico, porque no solamente aproveché algunas cosas de técnica que él nos enseñó, sino que además me ayudó a reafirmar una postura que siempre he tenido. Pienso que el arte es algo global, total y no se circunscribe al instrumento que tu ejecutas y a las canciones que haces, sino más bien a algo que abarca toda tu vida. Eso me quedó muy claro en esta experiencia. Además, Fripp, en ese sentido, es una persona que predica y practica 100%. Es impresionante, para mí es realmente un verdadero monje de la música. Es un tipo tremendamente sabio".


Okey muchachos, muchas gracias por la entrevista y gran suerte en sus planes futuros.


Héctor Aravena A

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