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Diamante Eléctrico – Siempre al acecho

El trío bogotano aspira al premio Grammy y regresa a Bogotá en concierto
Diamante Eléctrico – Siempre al acecho

El trío bogotano compite por dos estatuillas en los Latin Grammy. Además traerá próximamente un gran espectáculo a Bogotá en el marco de su álbum “La gran oscilación”. El frontman y bajista Juan Galeano en compañía del baterista Andee Zeta nos comparten unos whiskies mientras describen los ‘Días raros’ que viven. 

Reaparecerá en la gala de los premios Grammy Latino en Los Ángeles, ¿lo esperaban? 

Andee Zeta: ¡No ha sido nada fácil! Tenemos muchos amigos músicos que no han logrado entrar en estos premios y sinceramente no entiendo el por qué. Las dos nominaciones son un espaldarazo a nuestra labor; no hacemos reggaetón que es lo que está vendiendo y entre más crece la banda la situación es más empinada. Así que esto es pura gasolina para no detenernos. 

Juan Galeano: No esperamos nada y mucho menos con “La gran oscilación” que es un disco bien caprichoso. Cuenta con un par de sencillos pero su enfoque nunca fue comercial, no es fácil de escuchar, hay un par de cortes de siete u ocho minutos de duración, lo grabamos en cinta, las voces se grabaron a través de un amplificador antiguo así que suenan como el culo… (risas). No hacemos nada por complacer a nadie… si lo que tocamos tiene un eco en la industria, y nos permite soñar, entonces es una chimba. 

Están nominados a Canción Rock del Año por ‘Déjala rodar’. ¿Este sencillo los representa como banda? 

J.G.: Absolutamente. Es una canción divertida y ganchera. El disco sin embargo contiene material en otro ritmo, temas como ‘Humo sagrado’, ‘Lamento’ o ‘La gran oscilación’ son más introspectivas. Escuchar ‘Déjala rodar’ entre los demás nominados creo que da una sensación de frescura. 

A.Z.: Tiene el feeling de la banda en vivo junto a los vientos que le da una onda retro. 

¿De alguna manera se sienten llamados a renovar el panorama del rock en español? 

J.G.: Como te decía, lo hacemos sin buscar complacer a alguien o algo. Las personas que hoy hacen música comercial no están en el rock. Si no nos ponemos las pilas esta categoría la van a suprimir y ya está. Este año había muy pocas propuestas rockeras y sin embargo la competencia es bien dura: Café Tacvba, No Te Va A Gustar, De La Tierra, Eruca Sativa… son gente que está mandando la parada hoy o la ha venido mandado desde hace mucho tiempo. No somos rockeros, somo una banda que interpreta la música que le nace hacer, ustedes pueden ponerles las etiquetas que quieran...

¿Por qué complicarse grabando un álbum en forma análoga en lugar de lanzar sencillos digitales como hacen muchos de los que “mandan la parada”? 

J.G.: ¿O por qué no seguirle dando cachucha a nuestro disco anterior por unos dos años más? (Risas).  

A.Z.: Simplemente queríamos hacer el disco que nos diera la puta gana… y así fue (risas). 

J.G.: Grabar en cinta era un reto, es algo que requiere mucho ensayo y huevos. Es meternos todos en un cuarto por tres semanas y tocar 14 canciones hasta humanamente no encontrar mayor falla. No creo que hayan muchas bandas colombianas que puedan grabar sin edición, sin computador, clavados en la labor por casi un mes.  

¿Volvería a grabar de esa manera? 

J.G.: No. La razón básicamente es el costo y lo extenso del proceso. Era algo que queríamos lograr. No digo que no lo repitamos más adelante pero ahora lo que queremos hacer es un álbum más pensado desde la producción. Entrar con las canciones y probar desde un beat, un bajo raro, un metrónomo… explorar posibilidades. 

A.Z.: Siempre hemos estado muy del lado del blues y esta vez quizá nos decantemos por el soul, nos gusta la música negra de los años setenta… 

J.G.: La canción ‘Días raros’ es una especie de abrebocas. Está en medio entre el disco “La gran oscilación” y el disco siguiente. Creemos que el rock n’ roll es para bailarlo y este tema te invita a eso. 

¿Cómo diablos consiguieron a Billy Gibbons de ZZ Top para que aportara con su guitarra?  

J.G.: Fue algo muy natural. Hace dos años conocimos a Billy a propósito del tributo latino a Creedence Clearwater Revival. En el estudio estaba Calamaro, Bunbury, Juanes y él, así que le dimos una copia del álbum “B” de Diamante. Un año después Billy nos mandó a decir que le gustó nuestro trabajo. Trabajar con él no solo fue un honor sino algo muy fluido. 

A.Z.: Hemos hecho cosas que nadie más a hecho en Colombia y sin embargo a veces nos preguntamos ¿dónde está la gente? Son días raros, ya no hay 20 emisoras para sonar o MTV, las cosas han cambiado y son difíciles.  

J.G.: ‘Días raros’ es un tema que refleja la actualidad del grupo, cómo nos sentimos en este periodo. Un balance de lo cambios, de lo aprendido y de los errores. 

Algunos simplemente los ven todo como los logos de una banda gomela con una gran maquinaría detrás… 

A.Z.: A menudo me gusta que nos vean así. 

J.G.: Para esa gente todo es una rosca y cada cosa que hace Diamante es por dinero. Los que nos conocen por dentro saben que venimos de abajo, de darle sin descanso a una serie de proyectos e incluso pasar hambre. Si fuéramos una banda pop o de reggaetón esa gente diría “estos manes son lo mejor” pero como somos una banda de rock nos tildan de “ son unos simples gomelos”. Hay mucho resentimiento en esto… me gusta hablar de esta mierda en esta clase de entrevistas porque creo que es importante decirles que no nos conocen en absoluto, ni en dónde carajos hemos estado. 

A.Z.: Además no tienen idea que algunas de las mejores bandas de rock, como The Rolling Stones, eran millonarios antes de ser famosos. Nosotros no tenemos una disquera que nos inyecte plata y estamos acá viendo cómo seguir en la carretera. 

Ustedes que han viajado bastante fuera del país, ¿esto es un problema solo nuestro? 

J.G.: Cuando uno de verdad está metido en lo suyo no tiene tiempo de andar mirando qué hacen los demás. Tenemos un amigo productor de grandes espectáculos en México, este año vino por primera vez a Colombia por Rock al Parque. Le encanta Diamante y le encantó el país pero al final me preguntó, “Oye, ¿por qué aquí las bandas hablan tan mal las unas de las otras?”. Tuve que pedirle excusas. Me advirtió que eso mismo ocurría en México en los años noventa. En este país estamos hasta ahora saliendo de la guerra y forjando una industria. ¡Necesitamos héroes locales! ¿Dónde está el sentido de pertenencia?  

Hablemos del concierto que ofrecerán en Bogotá este 4 de noviembre. 

J.G.: Nunca hemos tocado “La gran oscilación” en Bogotá. Será la celebración de estos 5 años como banda. Vamos a meter 1.200 personas en el Teatro Julio Mario Santo Domingo con esfuerzo y lagrimas de sangre. Queremos ver a todos esa noche, tendremos varias sorpresas y grabaremos el video oficial de ‘Días raros’. Será un show de hora y media con muchas visuales y temas que nunca hemos interpretado. Nosotros hacemos la promoción, vendemos las boletas a amigos y desconocidos, y así se cierra el ciclo, como cuando sacamos nuestro primer disco. Esto es una artesanía, nunca una gran corporación. 

¿En qué va el cuarto álbum del grupo? 

JG.: No puedo adelantar mucho. Estamos mirando un productor, un estudio, etc. Espero no equivocarme pero debería estar afuera antes del 15 de marzo de 2018. Quizá haya un single, quizá mandemos todo el disco de una patada. Serán 8 temas como lo fue “B”. Pocas canciones pero cada una de ellas un pepazo. 

A.Z.: Escoger el orden de los sencillos va a hacer toda una tarea…  

¿Además de un buen disco qué quiere Diamante Eléctrico en 2018? 

J.G.: Hacer 20 shows y que todos estén colmados. Ir a México, Santiago, Buenos Aires y volver a Bogotá para encontrar los auditorios con mucha gente. El rock no está de moda, y eso es bueno. Nos gusta ir contracorriente, para ello necesitamos tener mayor difusión y seguir íntegros. 

Entrevista: Alejandro Bonilla Carvajal 
Fotografías: Juan Felipe Rubio 

Diamante Eléctrico se presentará en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo este sábado 4 de noviembre. Más información aquí 

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