Walhalla Wacht

Walhalla Wacht
2008. Napalm

Pese a ser una banda desconocida, Heidevolk es de aquellas que nacen con una estrella de grandes y están destinadas al éxito, marcando una diferencia dentro de una escena cada día más deteriorada como la del Folk Viking. Provienen de Holanda para sorpresa de muchos y seamos realistas, lo primero que se viene a la mente cuando se habla de ese país es The Gathering o Within Temptation, ya que no tiene una rama exportadora para aquel estilo. Si nos dijeran en cambio Finlandia, Suecia, Noruega o Alemania, a nadie le llamaría la atención.

Hoy en día la cosa no se basa sólo en generar sonidos de instrumentos ancestrales, la exigencia ha crecido y hay que demostrar alma. Eso ya lo hizo Heidevolk con su debut “De Strijdlust Is Geboren” (2005) y su EP “Wodan Heerst” (2007), pero necesitaba dar el gran paso a un sello como Napalm Records. Así es cómo nace este grupo con siete personajes incluyendo dos cantantes (Joris y Mark), dos guitarras (Sebas y Reamon), un bajo (Rowan), una batería (Joost) y una violinista (Stefanie).

Sorprende que no tengan teclado, aunque la música tampoco lo necesita pues entrega una gran solidez y una buena estructura melódica, con composiciones que van muy de la mano de batallas, crónicas y sagas de los antiguos dioses paganos de esa región. La letra de carácter totalmente mitológico es el complemento perfecto de los tonos galopantes, directos y épicos. De hecho me recuerda a los primeros discos de Otyg o Vintersorg. No digo que sean similares, pero sí que por ahí va el estilo.

Otra característica es que su idioma no es el holandés, si no que se van más a la raíz de su pueblo y ocupan el dialecto original de Gelderland, su provincia. Más radical no puede ser. En total son diez composiciones muy entretenidas de escuchar que llevan a otro mundo, a otra época. Lo único quizás que se le puede criticar a Heidevolk es que su música suena a veces ligera y le falta la maldad propia del metal. Su naturaleza es más armoniosa y muy melódica, con voces limpias y profundas. De todas formas uno se lleva gratas sorpresas con ‘Zwaarden Geheven’ y su mayor dosis de pesadez y oscuridad, que se escucha bien Black Metal a decir verdad.

‘Walhalla Wacht’ también aporta lo suyo y, como se dice, es un corte tabernario, para levantar un cuerno y brindar por Odin. Ahora si de tintes sumamente épicos se trata, es un deber ponerle atención a ‘Wodan Heerst’, a la marcha de un minuto ‘Hulde Aan De Kastelein’ o a la élfica ‘Dageraad’.

Un buen comienzo para estos holandeses, que de seguro con el tiempo darán bastante qué hablar.

Claudio Torresalhalla Wacht
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