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Testimonium

Testimonium

2017. Hall Of Sermon

“Testimonium”, el décimo tercer álbum de los góticos Lacrimosa, es un réquiem dedicado a todos aquellos grandes próceres fallecidos durante el año 2016, y que de una forma u otra han inspirado su propia existencia en todos estos años. “Cuando nuestros héroes mueren, vamos a mantenerlos vivos en nosotros”, canta con aflicción Tilo Wolff en ‘‘Wenn unsere Helden sterben’, el amargo track de inicio que fue compuesto en memoria de David Bowie, Prince y Leonard Cohen. Comenzando con aplausos, da el vamos al primero de cuatro actos de dolor.

El tono épico se amplifica enormemente en la segunda pieza, ‘Nach dem sturm’ (‘Después de la tormenta’), uno de los mejores cortes, con una atmósfera tormentosa e inquebrantable, pausada y friccionada. ‘Zwischen allen Stühlen’, abre el acto número dos mezclando golpes orquestales e incrustando momentos más hard rock dentro de un envoltorio con un candor más meloso y accesible, avanzando entre dos aguas, como reza su letra: “entre el corazón y la mente, la pelea eterna. Entre el ayer, hoy y mañana, entre la alegría, tristeza y preocupación. Entre dos aguas.”

Tras ella, llega ‘Weltenbrand’, más cercana al metal y la furia, y ‘Lass die Nacht nicht über mich fallen’, compungida y de ornamento refinado. En el tercer acto, la pegadiza ‘Herz und Verstand’, rauda y oscura, cabalga con un aire a Scott Walker y Peter Murphy, guiada por una guitarra acústica y la voz carismática de Wolff. Le sigue la compacta ‘Black Wedding Day’ y otra de las joyas de la obra: la heroica ‘My Pain’, con la finlandesa Anne Nurmi en una de sus mejores interpretaciones. Una canción irresistible, y que esconde uno de los momentos más viscerales en estos sesenta minutos de abatimiento.

El drama intrigante y golpeado con toques folk de ‘Der Leise Tod’ y la ralentizada ‘Testimonium’ cierran la placa, completando el cuarto acto con una nota de apropiado doom sinfónico, en un electrizante final, completamente apropiado: “Soy el testigo de mi mortalidad, el testimonio de mi propia muerte’, sentencia. Con la inspiración patente en cada nota, éste es un álbum que destaca en forma casi instantánea como uno de los mejores trabajos del dúo, a la par con los ya clásicos “Elodia” o “Fassade”, y que pretende merecidamente desafiar el inclemente paso del tiempo. Un testimonio de pasión.

Nuno Veloso

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