Traces

Steve Perry - Traces

2018. Fantasy Records

Veintidós años son toda una vida para grabar un nuevo disco, de hecho se pensó que el legendario Steve Perry, dueño de una de las voces más finas, elegantes y hermosas de la historia del rock ya más nunca iba a regresar. Pero fue la muerte de su pareja por un cáncer lo que lo motivó poco a poco a salir de su ostracismo y canalizar su pena a través de la creación de nuevas canciones como un acto de resiliencia y sanación espiritual, y a eso apela el título del álbum (“Huellas”), a esos rastros y cicatrices que van marcando la existencia de todo ser humano.

En ese contexto y desde el maravilloso “Trial By Fire” (1996) de Journey que no teníamos nueva música interpretada por Perry. Como él mismo lo manifestó, llegó un punto en que se hastió de la industria musical y optó por un retiro voluntario, por eso se apura en señalar que este es un regreso de bajo perfil y sin grandes ambiciones. Pero se equivoca, porque millones de fans en el mundo anhelaban volver a escuchar esa voz de terciopelo capaz de tocar la fibra más profunda del corazón sólo con un fraseo vocal. Y A pesar de que “Traces” es un disco reposado y tranquilo, lleno de baladas AOR y de R&B, es en su esencia un gran disco. Ilustrado con una bellísima portada llena de maravillosos detalles que la conectan con la tapa de “Trial By Fire”, desde el arranque con ‘No Erasin’' las emociones comienzan a emergen a flor de piel. Es indudable que el paso de los años también han dejado algunas huellas en la voz de Steve, pero su magia, su esencia y su infinito carisma siguen completamente intactos. Gran tema para comenzar la placa, pero el que viene es aún mejor, porque definitivamente ‘We’re Still Here’ es puro Journey. Con un ambiente excepcional, una interpretación delicada y elegante y esa voz que se eleva hasta el infinito, abrazando al oyente con la calidez que sólo las cuerdas vocales de Steve poseen. Realmente y sin dudarlo, el que ha seguido de cerca su carrera se podrá emocionar hasta las lágrimas con una canción como esta.

Hablando de elegancia, ‘Most of All’ es una tremenda muestra de aquello, no sólo por su exquisita voz, sino también por lo delicados pasajes y texturas que van creando los músicos que participan en el álbum y vaya de que músicos se trata: el guitarrista John 5 (Rob Zombie), el bajista Nathan East (Toto), los bateristas Vinnie Colaiuta (Jeff Beck, Sting) y Josh Freese (A Perfect Circle), el tecladista Jeff Babko y los arreglos orquestales del maestro David Campbell (Kiss y habitual en las bandas sonoras de James Bond), entre otros, configuran un casting estelar para musicalizar elegantemente las canciones compuestas por Perry. ‘No More Cryin’' es la mejor versión del blues interpretado por un cantante blanco, mientras que en la medianía del disco ‘Sun Shines Gray’ acelera un poco el ritmo y nos recuerda que Perry todavía sabe como rockear. ‘Easy To Love’ vuelve a llenar el disco de sentimentalismo y emoción a raudales, algo que también ocurre con la casi desnuda ‘I Need You’ donde solo una voz como la de Steve Perry logra transmitir tanto con tan poco, sólo una línea de piano de apoyo y las puertas del edén que se abren de par en par gracias a la magia de un cantante extraordinario, en un auténtico temazo. La edición regular cierra con ‘We Fly’ y es precisamente eso lo que consigue Perry en el oyente, hacerlo volar por un manto de melodías imperecederas, eternas y sin fecha de vencimiento alguno. Steve si me estás leyendo, simplemente gracias por volver con este tremendo regalo para el alma.

Cristián Pavez

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