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Siren Charms

Siren Charms

Sony Music. 2014

 

Desde “Soundtrack To Your Escape” (2004), la salida de Jesper Strömblad, hasta “Sounds Of A Playground Fading” (2011), In Flames ha cambiado de piel una infinidad de veces en un lapso de cuatro años; pasando de la vuelta de tuerca hacia un sonido más norteamericano a raíz de su nuevo label, el de componer en conjunto, e incluso descartando su apariencia más “metalera” (ítem que a la fanaticada más recalcitrante, provocó urticarias). Sin embargo, después de todo lo mencionado anteriormente, sigue en pie, más viva que nunca y obteniendo, anecdóticamente, más regalías de las que incluso tuvieron en su época dorada (“época dorada” = “Lunar Strain” hasta “Reroute to Remain”) con éste, su mayor riesgo, incluso más que su placa sin su mayor compositor, hablamos de “Siren Charms”, su nuevo disco.

 

Sin lugar a dudas que desde que se anunció su onceavo álbum, ya existía un cierto hambre de morbo por querer saber cómo suena esta re-re formación de los suecos para únicamente hundir aún más –por los más ortodoxos- la carrera de los liderados en la actualidad por Anders Fridén, o respaldar la buena toma de decisiones hacia un sonido más fresco por parte de los nuevos devotos guste a quien guste. De todas formas, los cuatro adelantos que sonaron con antelación a su filtración por internet durante el domingo 31 de agosto (ocho días antes de su oficialización), tanto ‘Siren Charms’ (la canción), ‘Rusted Nail’, ‘Everything's Gone’ y ‘Through Oblivion’, dejaron mucho que desear, pero con un halo del “Síndrome de Estocolmo” que logró que al final de la jornada le diéramos más de un repeat al track. Ahora, con 44 minutos formales que dan vida al disco, las opiniones ya pueden ser más acabadas.

 

Como monedita de oro cae ‘In Plain View’, el corte escogido para dar el vamos a si seguimos escuchando o pasamos a la reseña de otro disco. Mucho de lo que se oye, recurre a pasajes de aceptación inmediata a lo que fue en su momento ‘Sounds Of A Playground Fading’, que sin dejar de ser la novedad sin su guitarrista fundador en sus líneas, cayó más que bien al fanático promedio de los de Gotemburgo. Y si bien lo anterior pasa con nota morada ‘Everything's Gone’ se luce dentro de la placa, no como un modelo nuevo de In Flames, sino como la recuperación de buenas fórmulas de sus anteriores placas. Y si bien lo que ha sonado no es más que réplicas de anteriores caballitos de carrera, en ‘Paralyzed’, la ya mencionada ‘Through Oblivion’ y ‘With Eyes Wide Open’, podrémos decir que al fin tenemos afiatado al modelo 2014 de In Flames con un frontman vocalizando como nunca antes, escarbando nuevas tonalidades siempre en pro de la melodía, algo industrial en lo instrumental y por sobre todo pensado hacia las masas, de todos modos, califican con honores.

 

‘Siren Charms’ y el experimento sin puerto que intentó ser ‘When The World Explodes’, favor omítanlas, más aún la última que terminó por ser el hermano deforme de ‘Dead End’ (“Come Clarity”, 2006). Por fortuna, el gran segundo single del disco, lanza el flotador al agua para rescatar el esfuerzo vía ‘Rusted Nail’, apuesta a ganador que al mes de lanzarse obtuvo medio millón de vistas, con opiniones dispares, pero más positivos que negativos. Otro que suma es ‘Dead Eyes’, fiel y puro In Flames de temporada, nada de autoplágios, fresco y contundente. ‘Monsters In The Ballroom’ queda al devenir de un buen resultado, pero en su sumatoria no defrauda para los amantes más melódicos del catálogo de los europeos. Finalmente ‘Filtered Truth’ cierra con tropezones el cedé, a base de un rocanrol metalizado muy forzado.

 

Si bien el disco (ilustrado por Blake Armstrong de Space Boy Comics, gran trabajo por lo demás) posee momentos ilustres, también recaen en instantes para taparse los ojos y cuestionarse, fácil sería echarle la culpa a Sony, pero las decisiones las manejan ellos. Ahora. ¿el rumbo que tomará In Flames será este mismo? ¿del seguir trabando en los Hansa Tonstudios (David Bowie, Depeche Mode, U2) en Berlín, Alemania? ¿postear sus clips en Vevo? ¿seguiran cambiando su rumbo a lo Opeth', ¿qué?, las preguntas quedan al aire, al igual que la calificación de éste álbum.

 

Juan Guillermo Carrasco

 

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