Comparte

Master of Reality

Master of Reality

1971. Vertigo Records

El tercer disco de los precursores del metal Black Sabbath siguió el éxito de “Paranoid”, álbum que los había puesto en la escena rockera gracias a grandes hits como 'War Pigs' y el mismo 'Paranoid'. La combinación de poderosos riffs, una sólida base rítmica y la voz única de Ozzy Osbourne, sumado a letras que hablan de terror, guerra, depresión y apocalipsis, se convirtió a comienzos de los setenta en la fórmula de éxito para estos británicos.

Una de las principales características del sonido Sabbath era la discapacidad en los dedos de su guitarrista Tony Iommi, quien años antes se había cortado parte de la falange de dos dedos de su mano derecha (tocaba como zurdo), por lo que debía usar unos parches especiales. Para la grabación de “Master of Reality”, Iommi debió bajar la afinación de su guitarra hasta tres semitonos (en Do sostenido) para reducir la tensión de las cuerdas, lo mismo que hizo el bajista Geezer Butler para lograr concordancia entre ambos instrumentos. Este ajuste determinó que el sonido de este álbum fuera aún más pesado y oscuro que el de sus trabajos anteriores, sentando las bases del heavy metal.

El disco abre con una tos distorsionada que da paso al clásico riff de ‘Sweet Leaf’, una oda a la marihuana en la que Ozzy canta agradecido a la hierba por “abrir su mente”. Este tema representa el nacimiento de lo que más tarde se conocería como “stoner rock”, una mezcla de heavy metal, rock psicodélico, blues, rock ácido y, como su nombre lo indica, con una referencia directa a las drogas. Sabbath seguiría explorando esta temática en su siguiente álbum, Volume IV con el tema ‘Snowblind’, dedicado a la cocaína.

‘After Forever’ es un tema escrito por el bajista Geezer Butler y que tiene una temática cristiana (de hecho, Butler es católico), lo que generó críticas en esa época, especialmente del conocido crítico Lester Bangs, por su letra, la que calificó de “demasiado obvia” en sus referencias cristianas. Sin embrago, es una canción cruda y potente que sigue la línea de lo que la banda venía explorando desde ‘Paranoid’ y su primer álbum llamado simplemente “Black Sabbath”.

A continuación viene la instrumental ‘Embryo’, en la cual Tony Iommi prepara el terreno con una breve introducción a lo que es el monumental ‘Children of the Grave’, un tema que parte con un arrollador riff acompañado por dos baterías marchantes, ejecutadas con maestría por Bill Ward, entregando una descarga de hard rock en la que Ozzy advierte a los niños del futuro sobre los riesgos y amenazas de la vida moderna; "So you children of the world, listen to what I say / If you want a better place to live in spread the words today/ Show the world that love is still alive you must be brave/ Or you children of today are Children of the Grave" (Niños del mundo escuchen lo que digo/ si quieren un mejor lugar para vivir, esparzan las palabras hoy / muéstrenle al mundo que el amor esta vivo, deben ser valientes / o ustedes niños de hoy son niños de la tumba).

El álbum vuelve a la calma luego con otro instrumental llamado ‘Orchid’, en donde Iommi toca la guitarra acústica como único instrumento en el tema. La banda retoma su sonoridad clásica con ‘Lord of this World’, la cual comienza con otro riff demoledor, abordando nuevamente una de las temáticas principales de la banda; la presencia del mal en el mundo, representado por el demonio.

En ‘Solitude’ podemos escuchar a la banda en otra faceta, más acústica, pero manteniendo la oscuridad tanto en la letra como en el sonido. Osbourne canta de forma directa sobre la soledad; "The world is a lonely place,  you're on your own / Guess I will go home, sit down and moan / Crying and thinking is all that I do / Memories I have remind me of you" ( El mundo es un lugar solitario, estás solo / Iré a casa, me sentaré y me quejaré / Llorar y pensar es todo lo que hago / Las memorias me hacen acordarme de ti).

La notable introducción de Tony Iommi para ‘Into the Void’ confirma lo talentoso y efectivo del zurdo guitarrista a la hora de componer riffs y transiciones densas para los temas de Sabbath. Esto, siempre complementado con la potente y solvente base rítmica de Butler y Ward, quienes en este tema lucen todo su potencial, cerrando un álbum esencial para la historia del metal.

Si bien se trata de un disco de sólo ocho temas, entre los cuales se cuentan tres tracks en clave acústica, la relevancia e influencia que han generado especialmente los cinco temas eléctricos, podemos hablar de uno de los discos fundamentales y fundacionales del heavy metal, el doom metal y el stoner rock, entre otros subgéneros derivados del hard rock. Un álbum esencial de los oriundos de Birmingham, Inglaterra, quienes en los setenta se convirtieron en una de las bandas más grandes del planeta.

Julio Fontecilla F.

Contenido Relacionado