Still On the Run: The Jeff Beck Story

Still On the Run: The Jeff Beck Story

2018. Eagle Vision

Es incuestionable la importancia gravitacional que tiene el legendario guitarrista británico Jeff Beck en la historia del rock, porque más allá de haber ganado seis veces el premio Grammy, ha sido uno de los pocos músicos miembros de la “generación dorada” en haber cubierto prácticamente todos los estilos desde el jazz, pasando por el hard rock, el blues, el progresivo y hasta la electrónica, por ello su historia merece ser conocida y disfrutada, sobre todo porque hay recovecos en su vasto camino poco conocidos y tiene a su haber además una lista impresionante de colaboraciones en discos de grandes artistas de todos los tiempos, recopilando entonces muchas experiencias e historias sabrosas que el propio Beck va relatando en un documental que no tiene desperdicio en más de 100 minutos de película que se pasan volando, siempre aderezado por sublimes pasajes musicales.

Cultivando siempre un perfil bajo, y nacido en una familia donde su madre era pianista, Geoffrey Arnold Beck desde niño participó en el coro de la iglesia y su tempranero descubrimiento de la guitarra le permitió encontrar la libertad de expresión que su timidez le impedía. Se juntaba a tocar con su vecino y amigo del barrio, un tal Jimmy Page cuando tenía 14 años, y donde ambos un par de años más tarde, serían miembros de los influyentes y gravitantes The Yarbirds, grupo por el cual pasó otro ilustre como Eric Clapton, todo ello en un lustro de febril actividad desde 1963 a 1968, es decir en la prehistoria del hard rock. Desde ese punto en adelante, el relato cronológico abarca cada instante luminoso en la carrera musical de Beck, como la formación de The Jeff Beck Group junto a un rutilante baterista para las décadas siguientes de nombre Cozy Powell; el sobresaliente trabajo de Beck junto al bajista Tim Bogert y el baterista Carmine Appice, en el súper power trío conocido como Beck, Bogert & Appice, su legendaria asociación con Rod Stewart e incluso se develan detalles como que tras la partida de Syd Barrett, Pink Floyd había pensado en Beck para reemplazarlo en 1967, lo mismo los Rolling Stones tras la muerte de Brian Jones en 1969, pero Beck es un lobo solitario que siempre quiso llevar las riendas de su carrera y de su vida de forma individual, por eso siempre optó por ser un artista solista a sabiendas que de formar parte de alguna banda legendaria, su figura tendría el reconocimiento que realmente se merece, por eso emociona el que sean sus propios pares músicos quienes tratan de corregir ese error y en el documental los testimonios de Jimmy Page, Rod Stewart, Slash, Jennifer Batten, David Gilmour, Joe Perry, Ronnie Wood, Eric Clapton y Jan Hammer entre otros, hacen un acto de tardía justicia, pero justicia al fin y al cabo.

También el documental nos revela la otra gran pasión aparte de la guitarra en la vida de Beck: los populares autos “Hot Rods”, eso antiguos autos norteamericanos de gran chasis, modificados y dotados de grandes neumáticos y motores poderosos para las competencias de velocidad “Drag Racing” de 1 milla (1.6 km) de distancia. Beck es un experto acérrimo de la materia y arma sus propios autos del estilo, incluyendo toda la mecánica de los motores, trabajando en el taller que tiene en su propia casa, lugar y pasión que dio origen a la icónica portada de su disco “Jeff Beck’s Guitar Shop” de 1989, grabado junto al impresionante baterista Terry Bozzio (Missing Persons, Frank Zappa) y el tecladista Tony Hymas (Stanley Clarke, Jack Bruce). Y para cerrar, la guinda de la torta incluye cinco temas inéditos de la actuación de Jeff Beck en el Festival de Jazz de Montreux de 2007, versiones que dejan sin aliento de temazos de la talla de ‘Freeway Jam’ y ‘Blue Wind’ junto a una banda estelar integrada por el baterista Vinnie Colaiuta, el tecladista Jason Rebello y la joven bajista Tal Wilkenfield, esta última confirmando otra tendencia que lo hizo un innovador: trabajar con artistas mujeres, aportando su guitarra al sonido de nombres como Diana Ross, Kate Bush, Tina Turner, Imelda May o Cindy Lauper, entre otras, todas razones ineludibles para sentarse a devorar un rockumental que no tiene desperdicio alguno, sobre todo cuando la Fender Stratocaster de Beck toma el abrumador protagonismo.

Cristián Pavez

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