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Creep Mission

Creep Mission

2017. Blue Chopsticks / Drag City

Desde principios de la década 80, el músico estadounidense David Grubbs (Squirrel Bait, Bastro, Gastr del Sol), ha desplegado una obra en extremo interesante y original, aunando un amplio abanico de tradiciones musicales que van desde el punk a la música concreta; desde el rock independiente al avant-garde, siempre con una mirada única del arte sonoro contemporáneo. Junto a otros músicos con los que ha trabajado estrechamente, como John McEntire y Jim O'Rourke, es además, un personaje fundamental en el surgimiento de la nueva música experimental estadounidense y de una visión muy particular del post-rock.

Grubbs está de regreso con el interesante álbum instrumental “Creep Mission” que, de acuerdo a sus propias palabras, es un trabajo político y un esfuerzo –una misión “talismánica”, dice- por cambiar desde el mundo del arte, el panorama que significa que un personaje como Donald Trump esté en el poder. El ruido es, por supuesto, una potente arma de lucha y protesta política. Aunque el disco está básicamente definido por el trabajo de Grubbs en guitarras acústicas y eléctricas, debemos mencionar los aportes de Eli Keszler en batería, Nate Wooley en trompeta y el invitado especial, a cargo de las manipulaciones y deformaciones sonoras en el LP, Jan St. Werner del dúo alemán, Mouse On Mars. 

La placa abre con ‘Slylight’, tema que de inmediato muestra esa manera única de enfrentar la guitarra por parte de Grubbs, en un tema que va subiendo constantemente de intensidad, a través de las paulatinas incorporaciones de teclado, bajo, batería y manipulaciones electrónicas. Es una meditación sonora que prescinde de las palabras para entregar su mensaje, así alejándose diametralmente del panfleto o, en el mejor de los casos, del discurso retórico que busca convencer. Esto es pura expresión de libertad. El tema concluye con una sección más reposada, con la pregnante trompeta de Wooley como protagonista, quien va de lo lírico a lo caótico en su performance. 

El tema homónimo, otro de los centrales del álbum, se caracteriza por su dramatismo y poder expresivo entregado, sobre todo, por la guitarra eléctrica que, nuevamente, va subiendo en vehemencia e ímpetu, apoyado por sus compañeros en distintos instrumentos. ‘The Bonapartes of Baltimore’ y ‘Jack Dracula in a Bar’ son hermosos y pequeños interludios en guitarra acústica, verdaderas miniaturas de música de cámara. A diferencia de las más rockeras ‘Slylight’ y ‘Creep Mission’, la creación colectiva ‘Jeremiadaic’ –la única compuesta por Grubbs, Keszler, St. Werner y Wooley, todas las demás son solo de Grubbs-, es una improvisación de corte experimental, que sigue profundizando en aquel discurso de protesta sonora. 

Tras el ambient ruidístico de ‘Return of the Creep’, el álbum cierra con ‘The C In Certain’, otra reflexión en guitarra, con secciones para trompeta y bajo, esta vez más meditativa que las anteriores de mayores quiebres y dinamismos como ‘Creep Mission’ y ‘Slylight’. El nuevo trabajo de Grubbs sigue acrecentando una obra apasionante y cohesionada, que se conecta con su trabajo del pasado, no solo como solista, sino que también, en una banda poco reconocida, pero de una importancia mayor, como es Gastr Del Sol. Un disco profundo, dramático y, al mismo tiempo, contingente y perdurable.

Héctor Aravena A.

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