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Cómo talar un alerce

Cómo talar un alerce

2017. AutoediciónImpresionismo musical es el concepto que Cómo Talar un Alerce usa para autodefinirse. La idea alude a la afición de José Antonio Mena, el creador del proyecto, por Maurice Ravel y Claude Debussy, los dos compositores emblemáticos del impresionismo de fines del siglo 19 y comienzos del 20, así como también a su interés en el rubato, una de las prácticas más asociadas al movimiento, que consiste en acelerar y ralentizar los tiempos.La búsqueda que Mena emprende en el debut homónimo de Cómo Talar un Alerce tiene como fin la libertad interpretativa, el abandono de la rigidez y el rescate de todo lo subjetivo. Así como los pintores impresionistas no buscaban imitar una foto con sus cuadros, este veinteañero santiaguino jamás pretende otra cosa más que mostrar su visión de la realidad desde una perspectiva sumamente personal y que nunca aspira a ser realista. Asociar lo que hace con las artes visuales no es para nada antojadizo: todo el disco evoca imágenes, pese a ser completamente instrumental. De hecho, Mena viene de componer la banda sonora de una película llamada "Ambiciones mediocres" y, sin problema, muchas de las canciones incluidas en "Cómo talar un alerce" podrían musicalizar un documental o una serie.Si el álbum resulta evocador es porque retrata las fascinaciones de Mena y las experiencias que lo llevaron a ellas. Es un vehículo para sus inquietudes. Cómo Talar un Alerce debe su nombre al contacto que siempre ha mantenido con la naturaleza, desde sus días como boyscout hasta su actualidad como un amante del excursionismo, y la placa en sí funciona como una reflexión acerca de cómo la ciudad nos aleja de la vida al aire libre. El disco es biográfico hasta decir basta: incluso su cualidad de instrumental se debe al agotamiento que le provocó en cierto punto su otra banda, Don Gavino, a la que define como "Nick Drake, pero Jeff Buckley". Algo de Drake queda en "Cómo talar un alerce", sobre todo en la forma de abordar la guitarra de 'Los viejos', pero ciertamente se trata de una respuesta a lo que hacía antes. Durante su conversación con Rockaxis, Mena no dudó en ocupar la palabra "pataleta" para describir el impulso que lo llevó a levantar CTUA, energía suficiente para coordinarse con los siete músicos que participaron de la grabación, el fruto de un trabajo que se extendió por 400 horas, a razón de 10 horas semanales durante 10 meses.Aunque se deja la puerta abierta a las interpretaciones, conviene saber que cada canción de "Cómo talar un alerce" encierra una historia personal de Mena. Por ejemplo, 'Matar al asador' nació durante un viaje en bicicleta por la Carretera Austral junto al trompetista Pascual Cortés, quien colabora en el tema; la melodía lo persiguió durante ochenta kilómetros de pedaleo, según cuenta. De igual modo, el motivo que toca en 'Quiero bañarme en ese río' fue concebido originalmente como un mantra personal que pasaba horas tocando en solitario; al final, quedó convertido en una canción que, además, incluye el audio, capturado con un teléfono, del crepitar de una fogata que compartió con su familia en el valle del Río Achibueno en Linares. La ingeniosamente titulada 'Panama Papers' salió de un viaje a Rancagua, 'Últimos días en casa' surgió del momento en que se fue a vivir solo, 'Canción de cuna para Miguel Krassnoff' refleja su odio por un asesino. Son montones las ideas que atraviesan la cabeza de Mena, pero se vale de suficientes elementos como para expresarlas todas. Por el disco desfila una pléyade de instrumentistas que ejecutan clarinete, cello, piano, lapsteel, entre otros recursos puestos a disposición de un nuevo talento que augura satisfacciones a los oídos más curiosos.Andrés Panes

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