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Battles

Battles

2016. Nuclear Blast

In Flames está en temporada de cambios nuevamente. Para “Battles”, su doceavo álbum de estudio, la banda ha dejado atrás luego de casi veinte años al baterista Daniel Svensson, reemplazándolo por Joe Rickard, y -de acuerdo a las últimas novedades- éste es además el último trabajo de la banda con Peter Iwers en el bajo, quien anunció su salida a fines de noviembre pasado. No es primera vez que la agrupación atraviesa por una crisis, y estos gestores (junto a Dark Tranquillity y At The Gates) del sonido de Gothenburg siempre han encontrado la forma de salir adelante. Rompiendo la alianza con los productores Roberto Laghi y Daniel Bergstrand (quienes han estado involucrados de una forma u otra en el sonido desde “Reroute To Remain”, 2002) los suecos buscaron refugio en Howard Benson (Motörhead, Halestorm, y bandas más emo como My Chemical Romance y Simple Plan) y procedieron a grabar el trabajo en Los Angeles.

El sonido del álbum es inmediatamente más potente que el de su antecesor directo, y aunque el carisma melodeath de las composiciones está atravesado inevitablemente por el estigma de lo comercial, sello de las aspiraciones actuales del proyecto (‘Drained’, ‘The End’, ‘In My Room’, ‘Before I Fall’), la placa mantiene un par de cortes cuya turbulencia interna remite de alguna forma al corazón nostálgico de la banda, aún aparentemente activo en ‘Like Sand’ y el gran bonus track ‘Greatest Greed’. A pesar de los augurios negativos tras el inconsistente “Siren Charms” (2014), y de las deficiencias de sus primeros 20 minutos, “Battles” se defiende en su segunda mitad, en especial en el tema homónimo, en la melancólica ‘Here Until Forever’ (escrita por Anders para su hijo), en la extensa e industrial ‘Wallflower’ (el track más largo del disco) y en la solidez de ‘Save Me’, el track final.

“Nos enfocamos en escribir las mejores melodías y no pensamos en cómo el resto del mundo va a escuchar nuestra música”, dijo Anders recientemente al respecto del álbum. In Flames es un colectivo cuya naturaleza errática ha tendido a polarizar a los fans, dividiendo las aguas entre su etapa más arcana y sus aspiraciones más accesibles. Los atisbos de crudeza evidentes en este nuevo registro y el regreso de la banda a Nuclear Blast (luego de un fugaz paso por Sony Music) difícilmente serán señales de alegría para quienes ya les han perdido la pista, pero brindarán regocijo a quienes ya llevan 10 años apreciando esta nueva faceta. Con el futuro de la banda en manos exclusivamente de Anders y Björn (los únicos sobrevivientes de la formación establecida en 1995 con “Subterranean” y “The Jester Race”, de 1996), los suecos tienen una nueva batalla por delante.

Nuno Veloso

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