Traición al punk

Blondie, su disco “Parallel Lines” y la clásica 'Heart of Glass'

Antes de su momento de gloria en 1978, de la mano de “Parallel Lines”, Blondie contaba con dos discos, un debut homónimo editado un par de años antes y “Plastic Letters”, aparecido meses antes del álbum que realmente los puso en el mapa. El tercer LP de los neoyorquinos se convirtió en el más vendedor de los lanzamientos firmados por alumnos de CBGB's, la escuela de la que egresaron Debbie Harry y los suyos, y de la que también salieron los Ramones y Talking Heads, entre otros próceres. Nadie imaginó que aquel antro punk incubaría a los creadores de tantos himnos pop.

Si bien los dos primeros discos de Blondie insinuaban algo especial, la llama se prendió cuando salieron de su metro cuadrado y exploraron nuevas posibilidades. Providencial fue la aparición de Mike Chapman, responsable de álbumes de lustroso glam rock a cargo de nombres como Sweet o Suzi Quatro. Meticuloso, perfeccionista y amante de la pulcritud, el productor australiano también tuvo que ejercitar su tolerancia: los miembros de Blondie le parecían unos ineptos musicalmente hablando, aunque le gustaba la energía que emanaban. Como instrumentistas, ciertamente no eran virtuosos, pero la banda en sí tenía mucho potencial. La primera vez que se juntaron, Chapman les pidió escuchar todo el material que tenían guardado y le encantó un demo llamado 'Once I had a love'.

Era nada más y nada menos que el germen de 'Heart of Glass', lejos el single de mayor resonancia popular en "Parallel Lines" y en toda la carrera de Blondie. También apodada 'The disco song' mientras se resolvía su título definitivo, 'Once I had a love' fue una de las primeras canciones del grupo, pero quedó fuera de "Blondie" y "Plastic Letters" porque nunca parecía cuajar del todo. La probaron como balada y en clave reggae sin obtener resultados satisfactorios hasta que Chapman se encariñó con ella. En interminables sesiones de grabación, en las que el sexteto quedaba exhausto luego de repetir y repetir las mismas tomas una y otra vez, 'Heart of Glass' fue cobrando forma hasta convertirse en un clásico bailable armado con tecnología musical de punta para su época, en un arranque de experimentación y genialidad muy influenciado por las visiones futuristas de Kraftwerk.

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Vista por el retrovisor, la trayectoria de Blondie siempre fue la de un grupo versátil, capaz de adaptarse a diversas corrientes, un rasgo presente en algunos de sus principales hits, como 'The Tide Is High' (cover reggae de un éxito jamaiquino de los sesenta) o 'Rapture' (una aproximación al rap). En 1978, sin embargo, 'Heart of Glass' y su acercamiento a la onda disco fueron causal de indignación para el nicho punk del que venía la banda. Cabe recordar que existía una rivalidad entre la música disco y el punk fomentada por prejuicios y desinformación. En el fondo, se trataba de estilos hermanados por una raíz común y por su resistencia a las convenciones sociales de la sociedad setentera.

En su lugar de origen, Blondie pasó a la lista negra por traición. Para los habitués de CBGB's, lo que hicieron fue imperdonable, pero sus prejuicios no encontraron correlato en el mundo real, libre de las amarras del adoctrinamiento punk, donde 'Heart of Glass' se transformó en un rotundo hit. Los distraídos en juzgar no se dieron cuenta de que fue un premio a la consistencia. Puede que no hayan sido los mejores músicos, pero ensayaban seguido y en condiciones paupérrimas, en recintos tan helados que debían usar guantes para no congelarse los dedos. Aparte, ya habían declarado su gusto por la música disco tocando en vivo un cover 'I Feel Love' de Donna Summer, una producción de Giorgio Moroder, quien años más tarde trabajaría con ellos en 'Call Me'.

En el video de 'Heart of Glass' se nota la precariedad de la que venía Blondie, aprovechada como recurso a su favor gracias al ingenio de Debbie Harry, quien, además de liderar la operación y distinguir del rebaño a la banda con su magnética presencia, era la encargada de su propio e icónico look, así como del vestuario de sus compañeros. Era lo que les quedaba de punks, aunque “Parallel Lines” en su conjunto indica que no había forma de contenerlos dentro de una etiqueta y que iban a terminar desmarcándose por un lado o por el otro, con o sin onda disco de por medio. Pinchaban la burbuja a punta de canciones formidables como la autobiográfica 'One Way or Another', en la que Debbie Harry adopta la voz de una ex pareja que la acosó, o la versión definitiva de la agitada 'Hanging on the Telephone', original de los prácticamente anónimos The Nerves. El disco dialoga con la cultura pop: tiene un cover de Buddy Holly ('I'm Gonna Love You Too'), un tema con Robert Fripp ('Fade Away and Radiate') y una letra inspirada por Brooke Shields ('Pretty Baby'). Fue natural que un álbum así terminara en el centro del mainstream, con Harry luego encumbrada por la mano de Andy Warhol a la misma categoría de Elizabeth Taylor y Jackie Kennedy. O sea, justo donde le corresponde estar. 

Andrés Panes

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