Las dificultades de ser trans en la música

Historias de adversidad, rechazo y sobrevivencia
Las dificultades de ser trans en la música

En los albores del punk, durante la primera mitad de los 70, pocos entendían por qué "el" líder de Wayne County and the Electric Chairs se vestía de mujer. La incomprensión era habitual para ella: antes de convertirse oficialmente en Jayne County, la cantante y actriz sufrió humillaciones callejeras y golpizas por su aspecto. Ya tenía el cuero duro cuando partió en la música y el teatro como artista fetiche de Andy Warhol y David Bowie (a quien se le conoce una musa y amante trans, Romy Haag). En un recordado show en CBGB, "Handsome Dick" Manitoba, el cantante de otra banda protopunk, The Dictators, se enteró a la mala de que no había que meterse con Jayne. Mientras ella actuaba, Manitoba comenzó a hostigarla desde la audiencia gritando epítetos homofóbicos. Furiosa, la vocalista respondió noqueándolo con el pedestal de su micrófono. Coraje le sobraba: en el coro de su canción más emblemática, 'Man Enough to Be a Woman', preguntaba "¿eres suficientemente hombre para ser una mujer?". 

Las historias de músicos trans están marcadas por la falta de aceptación. En los años treinta, temeroso de convertirse en un paria, el jazzero Billy Tipton le ocultó al mundo que biológicamente era una mujer. Dominaba el piano y el saxo y lideraba sus propias bandas, pero sabía que ninguna de sus calificaciones lo salvaría de ser marginado, así que se llevó su secreto hasta la tumba. Pese a tener relaciones amorosas con varias mujeres a lo largo de su vida, nunca les reveló su cuerpo, que llevaba cubierto de vendas excusándose en el daño que un ficticio accidente que, según les contaba, lo obligaba a cubrir su pecho y sus genitales. Ni siquiera quiso tratarse la enfermedad que lo terminó matando en 1989 para que ningún doctor le hiciera un examen físico. Recién el día en que falleció, su mujer y sus hijos conocieron la verdad. Su historia fue tratada con morbo por los medios. Nadie reparó en que se trataba de una alarma sobre las privaciones que viven miles de personas a causa de una visión limitada de la sexualidad. 

El atraso en derechos civiles persiste hasta hoy. Laura Jane Grace de Against Me! cuenta en "Tranny", la autobiografía que publicó en 2016, acerca de los abusos que sufría en el colegio, el origen de problemas psicológicos que derivaron en adicciones. Su condición de marginada la llevó al punk mientras aún se identificaba como Tom Gabel, el nombre con el que se hizo notar encabezando una de las bandas que renovaron los bríos del punk durante la década pasada. Antes de informarle al mundo que Tom daría paso a Laura, su principal miedo eran las reacciones de todos los que la rodeaban. De su puño y letra: "¿Cómo manejarán un cambio tan drástico las personas de mi vida y cómo cambiarán nuestras relaciones? ¿Mi esposa? ¿Mi madre? ¿Mis amigos? ¿El productor? ¿El sello? ¿Nuestra audiencia? ¿Cómo un cambio así afectará la vida de mi hija?".

Tampoco fue fácil el camino de Anohni, la excepcional vocalista antes conocida como Anthony Hegarty, otrora líder de Anthony and the Johnsons. Por no ser convencional en ningún sentido, desde su aspecto hasta su música, tuvo que lidiar con comentarios desalentadores hasta que el 2005, con el disco "I Am a Bird Now", su melodramática genialidad se hizo incontestable. Entre sus fans estaba Lou Reed, uno de los primeros rockeros en retratar con empatía a personas trans en su música, quizás porque uno de los grandes amores de su vida fue Rachel Humphreys, nacida como Richard. Tenía razón Reed sobre el talento de Hegarty, quien luego como Anohni renovaría su propuesta lanzando uno de los mejores y más políticos discos de pop de este decenio, el mordaz "Hopelessness" (2016). 

Para Wendy Carlos, cuyos primeros trabajos se editaron bajo el nombre de Walter Carlos, crecer siendo una mujer en el cuerpo de un hombre fue una experiencia solitaria y alienante. Pese a que volcó todo su tiempo a la creación, lo que eventualmente la llevaría a poner patas para arriba el mundo de la música clásica versionando a Bach con sintetizador (en el álbum "Switched on Bach" de 1968) y a convertirse en una de las pioneras de la música electrónica (reputación solidificada con el soundtrack de "La naranja mecánica" de Stanley Kubrick), vivió enclaustrada hasta el 72, cuando se sometió a una cirugía de reasignación de sexo para dejar de aislarse. Siete años después, difundió su historia en una extensa entrevista con Playboy, en la que compartió esta rodaja de sabiduría: "Ser una transexual me hace un barómetro de la comodidad de otra gente consigo misma. Las personas que no están sexualmente en paz consigo mismas tienden a ponerse tensas alrededor mío". Sigue siendo cierto hasta hoy. 

Andrés Panes

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